Los Javaryús etnia de Gambia

 En la vuelta del viaje de Rusia, conocí en San Petersburgo a un madrileño que estaba comenzando a iniciarse en la aventura del mundo. Había estado muchos años trabajando para amasar dinero y ahora tenía callos en las manos de tanto amasar sin poder cocerlo e hincarle el diente. En el corto espacio de tiempo que estuvimos juntos planeamos aventuras conjuntas y disjuntas y contactos frecuentes y amistad eterna.

Entre los proyectos a los que pusimos nombre y fecha figuraba uno para irnos los dos a un kibutz israelí. Él tenía un contacto judío gracias al cual íbamos a estar en un kibutz trabajando y aprendiendo inglés durante el mes de noviembre.

Ilusionado, fui comentando con algunos amigos mi próximo destino. Su correo con las instrucciones nunca llegó. Nunca contestó a los que yo le envié y nuestra eterna amistad quedó suspendida.

Como soy más pertinaz que las sequías en tiempos del Generalísimo, movilicé conocidos y desconocidos en busca de mi mes en un kibutz. Me moví mucho; embajadas, amigos, judíos, por supuesto internet y al final no conseguí mi objetivo. No pude ocupar el mes de noviembre de la forma que había pensado. Lo seguiré intentado.

Como las vacaciones igual las tenía pensé en otro destino. Se me ocurrió uno de lo más exótico, el más ingenioso que he tenido en mi vida; quedarme en casa. Sin desecharlo del todo fui mirando otras alternativas. De forma casual encontré que Gambia además de ser un destino, también era un país, dos elementos que unidos podían presentarme una solución. En dos días lo preparé, conseguí los vuelos y el hotel, me fui a Madrid (dos días de trabajo) dispuesto al destino que había conseguido localizar en el mapa, a pesar de que Senegal intentaba ocultarlo.

Como Madrid, además de trabajo también ofrece ocio, estuve viendo una exposición del Perú. Mi hija estaba en esos momentos por el Amazonas peruano y así en su ausencia recreaba su presencia. También, para meterme en ambiente estuve en una exposición magnífica sobre una cultura nigeriana (tengo por ahí los apuntes que suplen mis olvidos que me dicen que el la cultura Ife). También compré la guía de Gambia, a la que estuvo a punto de engullir la de Senegal y al fin de una negociación se vinieron las dos conmigo en un mismo libro.

La noche en Madrid me deparó un concierto de jazz aceptable. Tienen los pueblos de convertir las estaciones en cultura y el otoño madrileño lo convirtieron en cultural para envidia de la primavera. El concejal correspondiente queriendo compensar ya decía que las actividades se iban a trasladar para la próxima edición a la primavera. Pues bueno.

La mañana, en Madrid, fue de proyecto incumplido. Había pensado salir a correr, pero en los alrededores del hotel no había nada verde que me sirviera de destino e ir al ritmo propio combinado con el ritmo de los semáforos no me resultó muy atrayente.

Por la noche salida hacia Banjul (pronúnciese Banyul), la capital de Gambia.

El vuelo llegó de madrugada. Allí estaban esperándonos, a todos los pasajeros la tribu de los JAVARYÚS.

JAVARYÚS

Gambia está poblada por varias etnias, los mandingas o mandinkas, los fula,… Pero los más numerosos, que hacen sombra al resto de etnias son los Javaryús. Están tan orgullosos de serlo que van por la calle diciéndoselo a todos los blancos con los que se encuentran por el camino. Lo hacen con una ligera entonación; Javaryú? Son muy amigables, tanto, que tú no lo sabes pero ellos son los amigos negros que sin saberlo has tenido desde que naciste. Pero los Javaryús grandes conocedores de la historia te lo recuerdan; “España y Gambia amigas” mayfrench.http://chabeto.blogspot.es/img/gam3.jpg 

Eric y Anna en contacto con una mujer de la etnia Javaryú.

 

Son tan amigos que no dudan en acompañarte a todas partes, te llevan las maletas, te enseñan los caminos, te dan conversación en cualquier idioma ininteligible y te ofrecen toda una serie de productos que nunca pensaste que te llevarías de vuelta a España. Por lo general van solos y todos, todos sin excepción o tienen un taxi o un amigo que lo tiene. Te los ofrecen amarillos, verdes y de colores indefinidos. Los de colores indefinidos son de mayor tamaño y en su interior suele haber una docena de negros. Nunca supe si eran los mismos o se iban cambiando. También todos, todos sin excepción son dueños, o tienen un hermano que lo es, de un puesto que vende tallas de madera que seguramente deben importar de las Ramblas de Barcelona, donde antes de ir a Gambia había visto muchas.

Los Javaryús siempre sonríen, no tienen maldad ni dinero. La maldad no tienen intención de adquirirla, pero el dinero sí. Y que mejor forma de adquirirlo que de un blanco.

Una característica propia de los Javaryús es la repetición inmediata de cualquier sonido de hasta tres o cuatro sílabas. Te preguntan el nombre como si fueran los recogedores de patronímicos para sus muchos hijos. Les puedes contestar con la palabra que quieras que inmediatamente la reproducen fielmente. La cosa se complica cuando les dices de un tirón y sin respirar tus dos nombres y dos apellidos. Entonces repiten las dos últimas sílabas y se quejan de que tu nombre es demasiado largo. Es que en mi etnia somos así.

Los Javaryús niños tienen en común que a todos se les ha muerto el padre y por eso te piden dinero. Pensé que el dinero sería para cuidar su tumba en el cementerio. No llegué a saberlo porque fui a un cementerio y no lo pude ver pues la yerba me lo impedía. La madre siempre suele sobrevivir, y es que como son polígamos tienen varias.

Al poco tiempo me enteré que yo no era más que un tubab.

TUBAB

Son lo que los indios llamaban rostros pálidos. Además de por el color de la piel se nos distingue por llevar detrás a un grupo de niños que nos lo van recordando a cada instante. Muchos tubab se esfuerzan en dejar de serlo para integrarse con la población y para ello se pasan largas horas bajo el sol para intentar ponerse negros como los Javaryús, pero aunque se puede ver a algún tubab de piel muy oscura, los Javaryús siempre los distinguen y el coro de niños se lo sigue recordando a cada instante.

Los tubab se caracterizan por tener miles de dalasis, que es la moneda gambiana, para repartir en propinas, regateos, compras y comisiones.

Por lo general te recuerdan que eres tubab, sin ninguna carga negativa, aunque en alguna ocasión se puede intuir que va precedido del vocablo puto. Pero son intuiciones y muy escasas. Los Javaryús son por lo general muy buena gente, aunque un poco pesados.

Los propios Javaryús, en los primeros contactos, nos dijeron que vivían en una democracia, “una democracia africana donde cada cinco años hay elecciones y siempre gana el mismo”.

Los Javaryús y los Tubabs mantienen relaciones comerciales mediante un sistema conocido como el regateo.

 

El regateo

Es un sistema de compraventa justo en los países con grandes desequilibrios sociales. A parte de un juego. El que más tiene menos apura el regateo, porque los últimos momentos son muy duros y pueden ser muy largos. Quien tiene dinero, paga antes y quien vende tiene un margen de beneficio mayor. Quien no tiene dinero apura el margen comercial al máximo y por lo tanto paga menos a costa del vendedor, que para empezar ya ofrece un precio más moderado.

El regateo también es un juego de habilidades, de sicología, de tensión y distensión, de información, pues otros vendedores están al acecho y saben en qué cantidades nos movemos para ofrecernos, si pueden, otro objeto de menor valor al mismo precio.

El turista tiene un papel muy importante en el regateo ya que a los autóctonos se les vende muy poco. El turista suele caer en la trampa del regateo, lo que a la larga perjudica al comercio local y a las clases más bajas. Suelen comenzar pidiendo cantidades excesivas, entre diez y veinte veces más de lo que les ha costado. Un producto de 50 dalasis lo ofrecen por 500. Finalmente el turista paga 200 y se considera un buen regateador y como al final no es mucho dinero suele tener cierto remordimiento pensando que podía haberle pagado algo más pues es poco para nosotros y mucho para ellos. Pero eso supone que estás rompiendo sus relaciones económicas, estas pagando muy por encima de su coste y puede suponer la creación de un grupo de gente poco numeroso que vaya controlando la economía en su favor.http://chabeto.blogspot.es/img/gam11.jpg Regateo de precio escribiendo las propuestas sobre la arena.

 

Por otra parte, al final, un turista se va a gastar una cantidad determinada de dinero. Más vale repartir ese dinero entre diez compras que entre ocho, porque al final siempre supone una mejor distribución del dinero.

No olvidemos que el regateo es un juego que ellos deciden plantearnos. Pero es un juego en el que solamente el vendedor conoce las cartas, por lo que poco o mucho siempre va a ganar. Nunca un vendedor venderá perdiendo.

Personalmente, de vez en cuando me gusta el juego del regateo. Hay momentos en los que disfruto y lo apuro todo lo que puedo cuando son comerciantes (intermediarios). Lo suelo rechazar cuando son productores (agricultores o personas que venden los alimentos que cocinan) aún cuando en alguna ocasión he sabido que me estaban engañando. Valoro su trabajo, no su margen comercial. Los productores no suelen cargar grandísimos márgenes como los comerciantes y luego sus relaciones con los turistas son esporádicas.

Si puedo utilizo estas visitas para comprar los regalos de Reyes. Aunque los tenga guardados algunos meses no tiene importancia y tiene unas grandes ventajas sociales. Gasto mi dinero en lugares donde es más necesario que en los Cortesingleses o Carrefures. Hago regalos para Reyes que son exóticos y no se anuncian en televisión, me cuestan mucho menos dinero y contribuyo a la economía de estas gentes pagando por su trabajo, no dándoles limosnas a través de oenegés. Es muy importante la dignidad.

Nada más llegar al aeropuerto me preguntan por el resultado del Madrid de fútbol, porque no lo había escuchado en la radio. Poco después me enteraría de lo que supone el fútbol para el pueblo gambiano, la parte varonil del pueblo. Entre otras cosas es importantísimo para su vestimenta. Si les quitan sus túnicas tradicionales veríamos a alguno en pelotas, pero si les retiran las camisetas del R. Madrid, del Barcelona o el Manchester, medio Gambia iría en pelotas.

En el hotel me encuentro a un tubab en el ordenador. Le pregunto por su procedencia y me dice muy pausadamente, para que le entendiera; Soy-de-Ja-ca-en-la-pro-vin-cia-de-Hues-ca, a lo que le respondí y-yo-de-Al-ca-ñiz-en-la-pro-vin-cia-de-Te-ruel. De esta forma, hablando en un mandinga casi perfecto comenzó nuestra relación de varios meses mandingas, (ocho días españoles). No sé por qué le comencé a llamar José Luis, debería  ser porque él me lo dijo. Pero no fue así. Todos le llamamos José Luis.

Los primeros contactos con otros turistas alojados en el hotel sirvieron para aumentar el círculo de amistades que al principio constituíamos José Luis y yo. Conocimos a Eric y Anna pareja barcelonesa y comenzamos a planear cosas juntos, seguimos ampliando nuestras relaciones llegando hasta una pareja de astur-madrileños, Daniel y Susana y nos fuimos a organizarnos la vida conjuntamente hasta la única referencia latina que teníamos en Gamibia. “El Bar del Nota”, un madrileño muy vegetariano pues entre todas las comidas prefiere la hierba, que nos contó con mucho gracejo su relación con los Javaryús, nos habló de unas radiografías que le hicieron en Banjul donde finalmente le desaparecieron los pulmones, lo que le hizo ir a España asustado por su enfermedad que resultó inexistente. Nos describió el sentido de la decoración del carpintero que le hizo una celosía mitad con los listones inclinados y la otra horizontales. Nos describió pormenorizadamente su aventura de un viaje a Mali, sus aventuras de marino mercante, su digestión de hierba a la vera de la cabaña de la octava generación de Kunta Kinte y otras ocurrencias que nos mantuvieron entretenidos, risueños, partidos de risa y relajados durante un buen rato. Como pago a su humor, los seis más Lola y Andoni, dos salamantinos que se sumaron al grupo comimos en su restaurante y conocimos extrañados la salsa domoda que es de cacahuetes. Salsa que luego pudimos comprobar que era omnipresente. Nos presentó a Abdulai que sería el padre escolapio que al día siguiente nos llevaría al día de excursión.

Después de la comida, a iniciativa de Anna y Eric nos fuimos a visitar el parque de Abuko Nature Reserve. http://chabeto.blogspot.es/img/gam9.jpg Parque interesante donde vimos aves, monos, varanos de más de un metro, hienas en cautividad que me impresionaron por su tamaño, tortugas inmensas y otras formas de vida con las que nos va deleitando la naturaleza. El paseo de unas dos horas resultó muy agradable. Fuimos en taxi que nos esperó a la salida para devolvernos al hotel después de realizar sus rezos, que casualmente coincidieron con nuestra llegada. Por lo leído en alguna guía de hace unos años y lo visto in situ, el parque, siendo muy variado, está decayendo de forma estrepitosa porque presenta menos variedad de vida cada año.

El segundo día  de estancia comenzamos la mañana con una excursión al mercado de Serekunda. Lugar populoso donde puedes comprar pescado con moscas, carne agriada, leche, camisetas del Gambia de fútbol, especias que compiten con el viagra, telas, máscaras y todo lo que a uno se le pueda ocurrir incluidas lavadoras o bañeras. El Land Rover nos ha dejado en un punto y cuando he vuelto a él ya no estaba. Vamos, que me había perdido. Pero como un tubab es fácil de localizar en un mercado al poco rato me ha encontrado el hijo de Abdulai, que es el jefe de la expedición. Desde entonces no me ha dejado ni a sol ni a sombra, pensando que en cualquier momento podría desaparecer engullido por la multitud. Me giraba y ahí lo tenía haciendo como que paseaba casualmente junto a mí. He estado en una especie de patio donde pintaban las telas que luego venden y muy amables y sin intentar venderme nada me han invitado a pintar (un brochazo) muy amables y sonrientes me han dicho que pintaba como un mofingo.http://chabeto.blogspot.es/img/gam10.jpg

Pintando una tela como un mofingo.

 

Ya queda dicho que los Javaryús son muy dados al regateo. Precio gambiano. Quiere decir que el que te ofrecen no vale. Lo curioso es que generalmente te sacan un bolígrafo y un papel para ir regateando sobre la libreta. Pero más curioso ha resultado un hombre que me ha entregado un palo tallado, mientras él se ha quedado con otro para que regateásemos escribiendo el precio sobre la arena del suelo.

Tengo por costumbre no llevarme en la mochila objetos que pueda comprar en el lugar de destino. Pienso, para guarecerme del sol compro un turbante o lo que ellos utilicen tradicionalmente pues la experiencia les habrá hecho conseguir un buen sistema. Lo que no podía imaginar es que después de quinientos años bajo el sol de Gambia, la mejor solución era la gorra con visera de los Lakers. Como no quise comprarla compré un pañuelo después del consiguiente regateo. El vendedor vio uno que no me gustaba. Había en un mismo montón unos cien de colores distintos y el que descarté fue uno de color naranja. Me dijo que todos valían 100 dalasi menos el naranja que valía cincuenta. Pa chulo yo. Me quedo con el naranja y es el que llevo para taparme del sol y del polvo.

Después visita a Lamin Lodge para ver una bahía de manglares desde una construcción de madera. http://chabeto.blogspot.es/img/gam12.jpg

Imagen de postal del manglar con pescadores en cayuco.

 

Espectacular como suelen ser todas las cosas que ves por primera vez. Luego te puedes hartar de manglares o ver otros más sorprendentes. Parada en un lugar construido de madera y techo de ramas con pisos, muy agradable con toma de cerveza y charla relajada mientras algún mono nos contempla desde lejos. A los pies los peces rana, que son peces que van andando por el fango.

En Brikama hemos visitado un mercadillo de tallas de madera. Al regateo, que hay que combatir el alceimer con operaciones rápidas y observación de movimientos. Faburama, un javaryú, estaba tallando unas figuras a las que luego le iba a poner betún para que tenga la apariencia de una madera distinta a la que es. Como me han parecido bonitas se las he pedido y casi sin regateo me las ha dejado a buen precio asombrado porque no las quería barnizadas. Eric y Anna han llegado tarde a la compra y me han envidado. Ya se sabe la típica envida sana. Luego hemos vuelto al mismo lugar. Yo no lo sabía pero Faburama era mi gran amigo. Me ha invitado a que terminara las piezas que me había vendido. http://chabeto.blogspot.es/img/gam13.jpg Luego nos hemos hecho una foto de grupo en la que Faburama ha exigido estar al lado mío. Me ha escrito su dirección, una hoja entera de datos. Le escribiré, he pensado, le enviaré la foto. Luego he sabido que en Gambia no hay servicio de correos y por lo tanto nada puede llegar a su destino. Así que casi puedo dejar en suspenso mi amistad con Faburama.

La comida ha sido en la playa de Sanyang donde nos han preparado una langosta por 500 dalasis no regateables puesto que estaba contratada por teléfono. No me ha parecido buena. http://chabeto.blogspot.es/img/gam15.jpg

Langosta con patatas fritas.

 

Además la guarnición, patatas fritas, no acompañaba la dignidad aristocrática del plato. Bien, pero no ha estado mal, ni muy bien tampoco.  Incluso he tenido dudas de si continuar o no con la expedición del día siguiente. En el grupo, que éramos 16 había también alguna duda, pero lo maravilloso del día estaba por venir.

Hemos ido con el Land Rover por la playa para llegar al siguiente destino; Tanji. Quizás no sea de lo más respetuoso con la naturaleza, pero no hemos destruido nada y ha sido de película de champú con los cabellos al viento. http://chabeto.blogspot.es/img/gam16.jpg

Vadeando el mar. Casi nada.

 

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Ganado junto a la playa.

 

Nos hemos encontrado inglesas viejas con Javaryús nuevos, pastores con sus vacas que iban junto al mar, horizonte tan hermoso que parecía que cabalgásemos por él y finalmente lo más sorprendente, el bullicio de las gentes que llegaban con sus cayucos llenos de pescado que descargaban en una playa repleta de seres vivos, los javaryús y turistas y seres recién muertos, los pescados. ¡Qué color!, ¡qué movimiento!, ¡qué vida! Después del recorrido de la playa desierta es como si brotara la existencia de la arena.

He pedido a un grupo de mujeres hacerme una foto con ellas. Me han dicho que no. Luego les he dicho que me las llevaba a España y no sólo me han dejado hacer la fotografía sino que además me han jurado amor eterno. Ha sido divertido. http://chabeto.blogspot.es/img/gam18.jpg    La javaryú que se iba a venir conmigo a España hacíendo que demuestre mi amor.

 

Allí mismo ahumaban el pescado. La explicación; como no tienen frigoríficos es la única forma de conservarlo. Decididamente, al día siguiente iba a participar en la excursión prevista.

Para nuestro tercer día de estancia en Gambia hemos contratado nuevamente los servicios de Abdulai para ir hasta Tendaba, dormir allí y hacer algunas paradas por el camino.

La primera parada ha sido en un termitero. Son construcciones de más de dos metros de alto que resultan curiosas de observar por la cantidad de tierra que deben remover las hormigas para construirlo. La parte húmeda es la que han construido en la última noche. El primero que vimos estaba vacío ya que había agujeros, según nos dijo Abdulai por donde lo habían desalojado. Los termiteros vivos están completamente cerrados y si haces una abertura inmediatamente salen los soldados que son extremadamente violentos.

Otros soldados menos violentos salieron a vendernos sandías. Son los del país. Está prohibido hacer fotografías a edificios oficiales y embajadas, pero estos soldados andaban deseosos de posar para la cámara de un tubab. Fotos hasta que llegó un mando y les echó una bronca. Así que antes de ser partícipes en un golpe de estado seguimos nuestro viaje hasta Sutusinya donde vimos un impresionante árbol elefante y una no menos impresionante tienda por su tamaño, infimo y sus atiborradas y oscuras estanterías. http://chabeto.blogspot.es/img/gam19.jpg Sección étnica del Corte Inglés gambiano.

 

Como la selva está llena de sorpresas y no nos aparecían, nuestro guía Abdulai estropeó el Land Rover. El tubo de escape comenzó a disparar como si fuera un cazador a por un elefante. Luego el motor, o la bobina o los platinos, o no sé qué dijo que no seguía. Y no siguió. Reparación en medio de la carretera con un martillo. Como faltaba el destornillador (martillo y destornillador son las dos herramientas básicas para arreglar cualquier vehículo según nos contó El Nota) la cosa se fue postergando, así que yo, impaciente me fui andando hacia nuestro destino a unos 80 kilómetros. Pero lo arreglaron y me alcanzaron antes. http://chabeto.blogspot.es/img/gam20.jpg

Mucho mecánico

 

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Posando en árbol elefante que se llama así por el aspecto que tiene

muy parecido a la piel del plantígrado.

 

En medio del camino, parada para comer y bebiendo un par de tés con espuma gambiana. A los postres comimos unas obleas de cacahuete y azúcar que nos vendieron unas niñas, que intentaron abusar de los tubabs. Primero nos cobraron cinco dalasis por cada una y luego los Javaryús les hicieron darnos cada una a su precio, una por dalasi. Hasta entonces no había visto ninguna moneda de dalasi, así que siguiendo la teoría de José Luis pedí cuatro y me devolvieron una moneda. Mi primer dalasi.

Llegada a Tendaba a un campamento de modernas chozas que eran más cutres que un rock indio, con una piscina a medio llenar entre arena y agua. Como no puedo bañarme tampoco puedo ducharme porque no hay agua. Son cosas de la abundancia. El río está al lado, ¿para qué hace falta agua en la ducha?

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Choza gambiana. La vida se desarrolla en el patio, que barren muy a menudo.

 

Con todo el polvo del camino, con una camisa blanca inicialmente y luego roja de la arena nos fuimos a adentrarnos por los manglares en un cayuco a 200 dalasis por cabeza. Espectacular el paseo de unas dos horas por el río Gambia y algún afluente. Vimos pájaros, una nutria, una serpiente, pero aunque no hubiera visto nada me sentí sumergido en una película.

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En el cayuco, cazando imágenes. José Luis, Andoni, Eric y Anna

 

Por la noche, las siete, dimos una vuelta por el pueblo rodeados de no sé cuantos javaryús porque no había ninguna luz y siendo todo negro era imposible distinguir nada. Se oía mucho bullicio, así que serían muchos, rodeados, tropezando, sin poder avanzar, llevando cuatro conversaciones a la vez en distintos idiomas y dialectos sin entender ni lo que yo mismo decía. Al fin llegamos al lugar del campamento donde había unas rejas a la entrada. Pasar al otro lado de las rejas, lejos de parecerme estar encerrado, supuso una liberación.

Por la noche una agradable tertulia dividida en dos parte. Primero con los asturianos hablando de economía, de sus trabajos y de mi Maratón. Luego un descanso para ver a unos Javaryús cantando con letras muy curiosas, que me tradujo Abdulai, como “ahora te veo”, “ahora no te veo”, “aquí estoy yo”, “aquí estás tú”, “es es el conductor del Land Rover” y genialidades semejantes que un corifeo femenino repetía continuamente.

En la segunda parte de la tertulia se sumó un javaryú al que no conocíamos y que sin decir palabra iba siguiendo todas las conversaciones. Bueno, son esas cosas que pasan. Hasta que alguien pensó que era el conductor que llevaba nuestro Land Rover. Como habíamos pinchado en el camino y la rueda la habíamos dejado en un pueblo para arreglar, a José Luis se le ocurrió realizar la pregunta clave para saber si realmente se trataba de nuestro conductor, ¿qué tal la rueda?, como si se tratara de una enferma. No lo entendió, así que surgió nuevamente la duda de la identidad de nuestra compañía. Después de algunos gestos y explicaciones supimos que sí, era nuestro conductor. Así que disipada la duda nos fuimos a dormir.http://chabeto.blogspot.es/img/gam25.jpg Abdoulie Jallow, nuestro guía y Javaryús en crecimiento.

 

Dormir es un decir. En la habitación tenía ventilador, que falta le hacía, pero no tenía motor, así que era una bonita escultura a la que de vez en cuando tiraba de una cuerda por ver si le apetecía dar vueltas. La cama estaba sobre una losa elevada y sobre la cama un cubrecamas como toda ropa. Pensé en los cientos de tubabs, mofingos, javaryús y seres vivos y muertos que habían estado antes que yo sobre esa tela. Así que cogí la toalla y me acosté sobre ella intentando toda la noche no ser invadido por el mundo de los fungi que me rodeaba. Una noche inlolvidable. No dormí prácticamente nada.

Desayuno, clavada económica y regreso con nuevas paradas. Primero vimos árboles llenos de pelícanos y de sus nidos. Un poblado donde una mujer embarazada me dejó después de mucha insistencia descascarillar el arroz.

Paramos en una aldea fula, que son antiguos nómadas por lo que sus chozas son todavía más elementales que las de los demás. Abdulai definió muy bien su situación, son pobres pero no míseros. Tienen bien poco y difiere poco de las cabañas de las películas de Tarzán.

Entramos en un colegio donde un negro enorme con apariencia de aspirante a dictador que se come los higadillos de sus ministros, nos recibió porque era el director. Nos abrasó con un discurso que me recordaba a los padres escolapios. No podía aguantar y me parecía irrespetuoso irme. Al final me fui. Antes pude descubrir uno de los secretos mejores guardados. José Luis, no se llamaba José Luis, sino José Miguel. Y es que el director con aspecto de dictador le preguntó su nombre, se acojonó y dijo la verdad; me llamo José Miguel.

Estuve en el recreo donde me invitaron a una pasta que parecía hecha de garbanzos, donde vi cómo los niños compraban por un dalasi un pequeño bocadillo de espaguetis y yo mismo compré más obleas de cacahuete a las niñas que se lo ofrecían a los estudiantes.

Visitamos una plantación de cacahuetes donde Abdulai nos enseñó cómo se trillaba con dos palos. Muy curioso. Compré simiente para plantarlos en Alcañiz. Veremos.

Abdulai aprovechó el viaje de vuelta para visitar a dos hijas (de los 17 hijos que tiene con tres mujeres), que están castigadas en una aldea para que estudien. El castigo durará tres años. http://chabeto.blogspot.es/img/gam26.jpg Abdoulie con una sobrina, mientras los demás estaban haciendo un rondo de fútbol.

 

Compré fruto del baobab para preparar bebida refrescante, que ya tengo en el frigorífico y me resulta agradable y también hojas de wonjo para hacer bebida después de preparar la infusión y dejarla enfriar. Eso lo tengo pendiente.

Suelo visitar los cementerios y pedí que nos llevara a uno. El cementerio estaba lleno de tantas hierbas que no se veían ni las almas. Aunque se utilizaba, nos dijeron que al cementerio sólo se iba a llevar al muerto, nada más. Así que allí reposaban los cadáveres javaryús abandonados de la mano de Alá.

Como el consumo de agua es recomendable que sea embotellada y por otra parte el de cerveza es recomendable que sea frecuente, para mantener la alegría de la vida, decidimos comprar una caja de cerveza y otra de agua. Cada uno hicimos nuestro pedido, pusimos dinero de sobras y por arte del influjo africano y de las habilidades contables de José Miguel (ex José Luis), todos obtuvimos menos líquido del solicitado y a todos se nos dejó a deber dinero.

Por la noche fui a comprar fruta. Pedí un coco a unos que me dijeron que vendían. Entonces un javaryú, le dijo a otro que se subiera al cocotero de la plaza a cogérmelo. Por subir a cogerlo al árbol me pidió una cantidad desorbitada. Como no tenía ganas de regatear lo dejé estar, así que junto con José Miguel, Anna y Eric nos fuimos a comer una pizza y a disfrutar de unas risas que construimos entre los cuatro y un javaryú que nos quería llevar a una discoteca.

Desde que salí de casa no había corrido, a pesar de pasear mis zapatillas maratonianas por toda Gambia. De hoy no pasa, me dije, y salí a las siete de la mañana a correr por la playa. Ignoraba que también están los Javaryús corredores. Aún no había hecho un kilómetro cuando ya tenía mi compañía autóctona. Me acompañó durante un buen rato. Viendo que yo no paraba me dijo que cuánto corría. Le dije que había hecho un maratón de 40 kilómetros. Se paró y con un palo escribió en la arena 60. Sus maratones eran de 60 kilómetros. En estos países el tamaño importa. Cuando llevábamos dos vuelta me dijo que lo hacía muy bien y que se quedaba en un punto de la playa para animarme. Y así fue. Cada vez que pasaba por allí se levantaba junto a otro Javaryú y vociferaba mi nombre. http://chabeto.blogspot.es/img/gam5.jpg

Corriendo por las playas gambianas en Kotu

 

Por la playa en la carrera matutina fui esquivando peces globos, doradas, peces sin ojos que se habían llevado algunos pájaros, buitres que no si inmutaban a mi paso cuando disfrutaban de un festín, inglesas viejas con javaryús nuevos y vendedores de fruta, que aún no habían abierto su puesto pero que ya iban a la caza del futuro cliente. Ya sé que acabas de desayunar, pero luego, vienes a mi puesto.

Me iba a ir solo a callejear. Tanta gente conocida tantos días me cansa. Necesito la soledad para ir asimilando todo lo que he visto, todo lo que estoy viendo y lo que pienso que puedo ver. José Miguel dijo que se apuntaba a la excursión que había preparado y me ha acompañado. He estado en una soledad compartida. http://chabeto.blogspot.es/img/gam27.jpg Con Lamin, nuestro guía entrando en un risaw en el que finalmente no fuimos.

 

Luego, sin saber cómo Lamin, un javaryú se ha convertido en nuestro guía y los tres hemos ido callejeando, mercadeando, hablando, comiendo, cerveceando, tragando polvo, esquivando coches y algún javaryú, pocos porque cuando te ven con uno de los suyos no se suelen meter. Entro en supermercados, miro los precios, entro en panaderías, bebo donde beben los javaryús y como donde ellos comen por 25 dalasis frente a los 250 habituales. Me meto en lugares oscuros del mercadillo, más oscuros cuando estoy totalmente rodeado de negros que me quieren vender una camiseta y discuten entre ellos por intentar llevarme al huerto. http://chabeto.blogspot.es/img/gam28.jpg

Comida con una extraña Guiness con licencia irlandesa por tan

sólo 60 céntimos de euro. 25 Dalasi.

 

Los javaryús son muy aficionados al fútbol. Es inimaginable. En las calles hay pantallas gigantes de unos 15 o hasta 20 metros cuadrados. Frente a ellas se congregan cientos de javaryús para ver los partidos de fútbol que son de su interés, o sea todos. Estaban televisando el Suecia o Suiza contra Colombia sub 17. Uno de los equipos estaba ganando 4-0 y quedaban dos minutos. Me puse delante para hacerme una foto y se armó una bronca tremenda porque les estaba tapando. http://chabeto.blogspot.es/img/gam29.jpg

Una de las cosas que quería probar era el vino de palma. Lamín me dijo que me llevaría a un lugar para comprarlo. Primero pasamos por su casa para saludar a su madre y a su hermana. Luego por un lugar lleno de basura y escombros inmundos llegamos hasta una cabaña donde esperamos a que nos trajeran el vino. Recién cogido, con la insistencia de que era natural, (Lamín me lo repitió una decena de veces) nos trajo tres litros. Allí mismo con abejas muertas en una taza nos bebimos uno y nos llevamos los otros dos en una botella, seguramente cogida de la escombrera, con una abertura para que saliera la vomitina que producía la fermentación.http://chabeto.blogspot.es/img/gam30.jpg

Tenía intención de traerme a casa esos dos litros, pero la fermentación seguía y seguía. La vomitina no cesaba y cuando tenía la botella en recepción para llevarme se formó un pequeño charco pegajoso (pusieron un cartel de que el suelo resbalaba) y ante el temor de que estallara en el avión lo dejé en el hotel, muy a mi pesar.

Susana, Dani y yo quedamos para ir en bicicleta hasta Banjul y luego otros sitios de interés. A las ocho de la mañana, que es cuando habíamos quedado recibo un mensaje de que Susana está enferma, así que me voy solo. ¿Sólo en Gambia? No. Lamín, el javaryú del día anterior me acompaña. Nos vamos hasta Banjul por carretera, por autopista, ora por el carril de los vehículos rápidos, otrora en sentido contrario,… vamos una aventura divertida, pero no peligrosa, así se conduce en Gambia. Además, para aderezar la aventura a Lamín se le rompe un pedal. Lo repara y los dos le quedan a la misma altura por lo que resulta imposible y cómico ir en bicicleta. Finalmente lo arreglamos y nos vamos hasta casa de su abuelo en Banjul. Allí tengo conversación familiar, dejamos las bicicletas y nos vamos hasta el Mercado de Alberto que es tan populoso como los vistos pero un poco más recogido. Antes visitamos la playa donde continuamente llegan los cayucos descargando pescados. Allí veo también una lucha gambiana, que era algo que deseaba contemplar, pero que me dijeron que ahora no era temporada. Lo que vi fue una lucha improvisada entre jóvenes. http://chabeto.blogspot.es/img/gam31.jpg

La lucha gambiana es muy tradicional. Forma parte de un juego

que se practica en todas partes que pueden. Aunque yo sólo vi

esta.

 

En la entrada había quedado con Eric, Anna y José Miguel. Como no llegaban a la hora prevista un ejército de javaryús se pusieron a buscarlos. En un momento me vino uno y me dijo que había visto a dos tubabs. Le dije que también había una mujer y me dijo que no me preocupase que ya iba a buscar una tubab para completar el trío de amigos que buscaba.

Tiendas, fotos, regateos y compras.http://chabeto.blogspot.es/img/gam32.jpg

José Miguel se compró una camisa que fue la envidia de tubabs y

mofingos.

 

Visitamos las dependencias del palacio presidencial donde viven las personas que trabajan para el presidente, porque algunas son familia de Lamin y después nos vamos a comer a Bakau, a un restaurante que regenta un inglés. Más tarde visita a Charlie, un famoso cocodrilo que según cuenta forma parte del culto de las religiones animistas y que está tan cebado que no se mueve aunque lo zarandees. Así que foto al canto con cocodrilo al lado. No es el único cocodrilo, hay más de todos los tamaños y todos igual de tranquilos. Uno de los lugares más interesantes para visitar y conocer con algo más de detalle la cultura tradicional gambiana es el museo que está en el mismo centro del cocodrilo.http://chabeto.blogspot.es/img/gam33.jpg

Vuelta a casa en bici. Ya llegamos de noche, no sin antes encontrarme una sorpresa. Un autobús de Alcañiz con matrícula de Banjul. Como diría Kiko Veneno, el pañuelo es un mundo.  http://chabeto.blogspot.es/img/gam35.jpg

El que me alquiló la bicicleta me debía 50 dalasis. Ya había previsto que tuviera alguna escusa para no dármelos. Me guardé la llave del candado de la bicicleta. Le pido los 50 dalasi, me dice que no tiene. Me pide la llave, le digo que no la tengo. Inmediatamente se fue a un grupo de javaryús que estaban postrados de rodillas mirando a la Meca, los hizo levantar, les pidió el dinero y entre risas me lo devolvió mientras yo le daba la llave.

Ya no me quedaba dinero para pasar el último día. Voy a una oficina de cambio. Le pregunto a cómo está. En la calculadora me escribe 38,5 Le pregunto 38,5. Me sonríe y me escribe 39. Sorprendente. Hasta el cambio de moneda se regatea. No era mi intención.

El último día en Gambia coincidió con una feria internacional que se celebraba en el único estadio de fútbol que existe en el país. Allá que fui con Anna y Eric. Nos metimos sin más. A la salido vimos que la gente para entrar debía sacar una entrada. Fuimos en taxi comunitario. Era una de mis asignaturas pendientes en Gambia. http://chabeto.blogspot.es/img/gam34.jpg

En la feria había un estand de teléfonos móviles, de buen aspecto, junto a un vendedor de gallinas. También había dromedario o camellos, todavía no los distingo, una serpiente enorme, una hiena enjaulada y un cocodrilo en una caja en la que no cabía y sacaba un tozo de cola por los barrotes. También había tecnología de Taiwan, un vendedor de anacardos de Malí que no sabía cuánto valían pero que pedía que le pagara en dalasi que él ya me daría los cambios. Buñuel podía haber filmado , sin salir de la feria, un par de películas surrealistas.

A la vuelta nos paró una furgoneta con caja descubierta a la que subí, pero con la que finalmente no fuimos porque Anna llevaba faldas. Luego nos paró un cuatro por cuatro con aire acondicionado.  Fuimos a comer al bar del Nota, hablamos con él un rato, hicimos unas risas. Pedí menestra gambiana y me trajeron menestra congelada de Pescanova. Pedí té gambiano y me trajeron uno chino. Llegó el Nota y pudimos tomar nuestro té en condiciones. A Anna le sentó muy bien hasta que El Nota le explicó que todos bebían del mismo vaso.

Por la noche, con unas cervezas estuvimos en el hotel escuchando la actuación de un grupo que no estaba mal e interpretaba dignamente a Eric Clapton, Mark Knofler y compañía.

Fue una noche de despedidas. Nos despedimos en el hotel. Ellos iban a Barcelona y yo a Madrid. Luego nos despedimos en la recepción del hotel y luego como su vuelo llevaba retraso nos volvimos a despedir en el aeropuerto. Como con Dani y Susana fuimos en el mismo vuelo y luego, en Madrid, en el mismo metro, nos volvimos a despedir. Y en ese momento se dio fin a una aventura y el inicio a una larguísima amistad.

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Algunas cosas para mi sobrina Arancha I

 

 

Si alguien, como por ejemplo mi sobrina Arancha, me pidiera alguna información sobre cosas rusas aquí habría algo de su interés.

 

Los retretes públicos.

 

Los retretes públicos, por unos 15 o 20 rublos, están por todas partes a disposición de los viandantes necesitados.. Resulta sorprendente la primera vez que los ves, no por el aspecto, que son como cualquiera, cutre, de fiestas, meadas y vomitinas, sino porque al principio ves a una persona sentada en uno de ellos, aparentemente haciendo sus necesidades, con la puerta abierta y leyendo una revista o escuchando la radio. Miras, no miras, el morbo y la curiosidad te puede y finalmente con el velo protector que te cubre al ser extranjero y que no te conocen y posiblemente no te verán nunca, miras descaradamente y quedas todavía más sorprendido cuando alguien se acerca y se pone a charlar con quien está sentado supuestamente haciendo sus necesidades. Luego descubres que es el dueño de los retretes y está esperando a su clientela habiendo habilitado uno de ellos para descansar, leer y esperar lo más dignamente posible a sus clientes.http://chabeto.blogspot.es/img/a6.jpg

 

He dicho que están por todas partes, pero no es cierto. En Irkutsk me bebí un kbas, que es una bebida tradicional rusa, refrescante, barata y de un sabor agradable, sin alcohol, cosa rara, o con muy poco alcohol. A pesar de todas sus cualidades me debió sentar mal y me produjo unos terribles retorcijones de tripa. Como deduje que tras el revuelto vendría la incontinencia, decidí volver a casa por un atajo. El atajo resultó ser una calle, amplia, poco transitada y sin ningún establecimiento comercial, y por supuesto sin ningún retrete, tualet le llaman los rusos. El contenido de mi estómago revuelto comenzó a llamar con cierta urgencia a la puerta preta de mi culo.  No encontraba ningún sitio donde entrar. Corriendo, desesperado, sintiéndome humillado decidí buscar con premura, un lugar en plena calle donde evacuar, no podía dar ni un paso más, cuando me encuentro una funeraria donde una elegante mujer y bien vestida estaba atendiendo a una pareja de clientes. Era mi única salvación, el clavo ardiendo que buscamos en la desesperación. Junté las manos, preté un poco más mis glúteos y con una cara que debió resultar de lo más expresiva llena de desesperación, sólo pude articular una palabra, la única que conocía para estos casos "tualet" con entonación de pregunta, desespero y solicitación de favor. Mi cara, todo mi cuerpo debía ser un poema. La mujer viendo que me iba a cagar en todos sus muertos, en todas sus lápidas y en los clientes, me dio unas instrucciones mientras señalaba hacia un lugar, corrí en la dirección señalada y suspiré porque allí estuviera la ansiada tualet. Suerte tuvo la funeraria y suerte tuve yo que la puerta que abrí fue la buscada, porque de lo contrario escampo todo el contenido de mi estómago por el despacho.

¡Qué apuro, qué mal trago y sobre todo qué alivio! Cuando salí me estaba mirando desde su despacho atónita e inquisitora. Le dije spasiba y me fui agradecido y aliviado. Pensé en llevarle unos bombones o unas flores al día siguiente pero ante el temor de que no pudiera entenderme o que echase a lapidazos antes de ofrecerle mi presente, al recordar el presente del pasado, allí acabo la historia.

Algunos malos ratos, malísimo éste, qué risas despiertan cuando una vez superados los cuentas.

 

Las cejas de las rusas

 

Es curioso comprobar como las rusas carecen de cejas. No he podido averiguar si es de nacimiento, por alguna extraña mutación genética después de tantos años de comunismo o porque se ponen nerviosas y tiran de las pinzas. Pero lo cierto es que extraño encontrarse a una rusa con cejas propias, por lo que recurren al extraño truco de pintarse una raya encima de los ojos.

 

La belleza de las rusas

 

Es muy común encontrarse a hombres hablar de la belleza inigualable de las mujeres rusas. Como diría algún esforzado ciclista, ¡qué será el hambre! Las hay guapas, muy guapas, pero no son tantas como pueda parecer. Lo cierto es que nuestra vista es selectiva, vamos buscando a las más apetecibles y desechamos a las demás por lo que al final la percepción es equivocada. Las gordas son más abundantes que las que están buenas, suelen vivir en cabinas muy pequeñas donde las deben meter a presión para vigilar a las personas que entran en el metro o en el tren. Deduzco que son las típicas matriuscas de las que sacan ocho o diez tías buenas.

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Matriuska a punto de mostrar las bellezas que lleva en su interior.

 

Pero sean guapas o no, lo cierto es que las rusas tienen una responsabilidad ante la sociedad de mostrarse guapas y bien arregladas. Resulta un misterio saber dónde toman el sol, porque suelen tener el toque moreno justo. http://chabeto.blogspot.es/img/Mujervioleta.jpg Como muestra esta violetera vendedora de cigarrillos que estaba por las calles de Omsk. Generalmente les encanta que les pidas hacerles una foto. Parece como si se arreglaran para posar ante todas las cámaras del mundo.

 

La cerveza

 

Una de las primeras palabras que hay que aprender en cualquier idioma extraño es "cerveza". A partir de ese momento ya estás en condiciones de entablar conversación con el camarero, que generalmente es un buen aliado de los viajeros. Después de un par de cervezas (en Rusia las más pequeñas son de medio litro) ya puedes entablar conversación con cualquiera y en cualquier idioma. La barrera del idioma está superada. En Rusia hay multitud de marcas de cerveza y cada una tiene un precio distinto, con diferencias en muchos casos de sólo algunos céntimos. Cuando pides una cerveza debes saber la marca, el grado de alcohol de la marca que has pedido, si la quieres en botella o en lata y si la quieres fría o del tiempo. De lo contrario pedir una cerveza puede ser un interrogatorio propio de la KGB

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Rezando en San Petersburgo ante la diosa Baltika 3, fría y en botella, la más común de las deidades descendientes de Baco.

 

Lenin y Stalin

 

No han muerto. Están presentes en la mayoría de los rincones de la Plaza Roja. Tienen el don de la ubicuidad. Por unos pocos rublos acceden a formar parte de tu álbum de fotos.

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Comer

 

Como suele ocurrir en todas partes los nativos no comen lo mismo que los turistas ni en los mismos lugares. Comer en Rusia es muy barato si te comportas como un ruso. Es carísimo si eres un turista. Todas las calles están llenas de pequeños kioskos donde venden comida en algunos casos estupenda y a precios ridículos. Comiendo de esta forma puedes estar bien alimentado, con buen sabor, comida casera y fiable. En los restaurantes existe una especie de menú del día que ellos llaman bisnis lanch, así como lo he escrito, pero en cirílico. A un precio muy bajo te sirven por lo general una ensalada, una sopa muy bien aliñada y con mucho condimento, el equivalente a un segundo plato de carne o pescado y un té o un pastel. La bebida, si no es agua, no suele estar incluida. El precio puede rondan los cinco euros. Esta comida la suelen servir desde las once de la mañana hasta las cinco de la tarde.

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Saboreando la buena cocina rusa

 

La presencia de lo español

 

A pesar de lo que nos suelen vender por estas tierras de que España está presente en todas partes, salvo los equipos de fútbol, lo único conocido son las islas Canarias que son el sueño de cualquier ruso, porque irte allí significa tener el dinero suficiente para huir del frío invierno ruso. No obstante te puedes llevar sorpresas como es la presencia de una escultura del Quijote en la siberiana Omsk. Te encuentras a poquísima gente que hable español. Aunque me sorprendió encontrarme a dos abueletes de Zaragoza en el aeropuerto de Moscú, que iban por su cuenta por Rusia y que no sabían una palabra ni de ruso ni de inglés y se movían por todas parte con asombrosa tranquilidad. Me decían que siempre encontraban a alguien que les entendiera. Pues qué suerte.

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Don Quijote cabalgando por la siberiana Omsk.

 

Monedas

La moneda es el rublo y los céntimos son los kopecs que para mí tenían un significado especial por el sufrimiento que suponía en las novelas de Dostoyevski conseguirlas y cómo sus personajes debían estirarlas para poder mal comer de vez en cuando. Los rusos son muy despreocupados con las monedas. Donde ven un charco de agua, una rendija en una pared o cualquier lugar donde quepa una, allí están tirándola o escondiéndola pensando que eso les va a traer buena suerte. Es curioso como en las inmediaciones de la Plaza Roja los turistas tiran monedas pidiendo un deseo y unas mujeres las recongen inmediatamente, viendo cumplido su deseo particular de sacarse un jornal por la superstición de los turistas.

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Rusa intentando sacar una moneda escondida en una rendija en las inmediaciones de la Plaza Roja.

 

La mochila

Generalmente, cuando se va uno de viaje suele llenar el equipaje de cosas por si acaso. Un por si acaso que no llega nunca y si llega no tienes el equipaje a mano para utilizarlo. Después de unos cuantos viajes he aprendido a economizar recursos para viajar con muy poco peso y moverme por todas partes con comodidad. Si en un caso extremo surje algún por si acaso, compro lo necesario en le país de destino.

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Mi mochila contiene ropa deportiva para hacer ejercicio y para poder bañarme. Una camisa, por si tengo que ir medianamente bien vestido a algún sitio, cuatro camisetas para poder ir cambiéndome y a su vez me sirven para hacer ejercicio. Unas zapatillas de ir por casa, que también me sirven para ir por la calle. Un chubasquero que me proteje de la lluvia y también del frío. Una camiseta que me protege del frío intenso, un bolsillo secreto para llevarlo en el interior del pantalón para llevar el pasaporte y el dinero. La guía del país que visito y un libro para ir leyendo y así no poder tener tiempos muertos. Tres calzoncillos, cuatro pares de calcetines, tres pañuelos, una toalla pequeña que se seca con enseñarle los rayos del sol, una linterna, tres pantalones, un mp4 por si no quieres escuchar lo que estás obligado a oír, un nintendo para apurar alguna tarde de tedio, los correspondientes cargadores, además del teléfono móvil. Un cuaderno donde tengo un vocabulario básico y algunas instrucciones y direcciones de interés como embajadas,... donde tomo nota de las direcciones donde estoy, de las direcciones de quienes conozoco,... comida energética, pues nunca sabes qué puede pasar. Una linterna que se carga con el movimiento de la mano para no tener que utilizar pilas, por lo que haya que ver en la oscuridad. Antimosquitos, que sólo repelo los mosquitos, y no todos. Tapones para los oídos, por si hay mucho ruido en el lugar donde duermes. Una mochila pequeña para ir por la calle con ella y llevar el libro, la guía o las pequeñas cosas que vaya comprando. Un diccionario de inglés, por si te encuentras a alguien que hable ese extraño idioma en muchas partes del mundo. Tres pantalones y la mochila que contiene todo y que es muy pequeña, donde además dejo hueco para poder traer algún regalo. Y unas gafas de sol por si te quedas deslumbrado por algún motivo. http://chabeto.blogspot.es/img/Conmochila.jpg

Aquí llevo todo mi equipaje ligero. En cada hotel lavo y siempre salgo con todo limpio para el próximo destino. La ropa más sucia siempre es la que llevo puesta.

 

Los semáforos

 

Están pensados para gente de pies ligeros y amplia paciencia. Los coches están pasando durante muchos minutos. En los pasos de cebra junto al semáforo se apiñan los peatones y cuando se pone verde a correr, porque en algunos casos escasamente se tiene tiempo de cruzar las grandes avenidas. No es ninguna exageración.

 

Ser cobrador de autobuses

 

Es una profesión que no está remunerada y a la que puede acceder cualquiera sin pasar ningún tipo de examen. Sólo hace falta ser un pardillo que se siente detrás del conductor. Está establecido que el que está en ese lugar recoge el dinero de los pasajeros que van subiendo al autobús y se lo da al conductor. Yo no lo sabía y en una ocasión me senté en ese asiento. Al momento la gente comenzó a darme dinero sin que yo entendiera nada. Llegué a pensar que me estaban dando alguna limosna, hasta que me hicieron saber cuál era mi función. Cuando entré en materia fue diviertido, recogiendo monedas y billetes y devolviendo los cambios, además de ir haciendo yo mis propias composiciones cuando con el dinero que me entregaban dos personas, sumaba los importes y devolvía a una lo que sobraba de otra. No hubo ninguna queja.

 

 

San Petersburgo

Hoy ha sido un día de dos amaneceres. En Irkutsk, Serguei, la persona que me acogió en su casa me ha preparado un buen desayuno y un taxi para llegar hasta el aeropuerto. Me voy con una sensación muy agradable de esta ciudad y muy correcta de la compañía y ganas de complacerme de Seguei, ruso de padre griego. Me he ido de madrugada, he visto el inicio de la salida del sol y como he ido volando hacia el oeste, al llegar a San Petersburgo nuevamente estaba amaneciendo. Hoy he tenido unas 21 horas de luz y he estado más de 24 sin dormir.

 

Esto es San Petersburgo y el ambiente ha cambiado un poco con relacion a las otras ciudades. Es mas urbanita, con menos botellón por la calle. El botellón es un gran problema social de este país. Cientos de personas borrachas desde primeras horas de la mañana y de todas las edades. Lo más importante sin un programa de reinsercion y con el problema creciendo.

 

Ya he estado en el Ermitás, que es obligado para viajeros, viajentes y turistas. En muchas ocasiones uno tiene que decir que ha estado en determinados lugares para evitar dar otras explicaciones. Pero el Ermitás merece la pena, tanto por el edificio y sus interiores, como por el contenido. He estado un día entero, lo que significa una ligera pincelada. Se calcula que si uno esta dispuesto a ver un cuadro por minuto deberia estar encerrado unos ocho años. Hay salas que merecen un dia, pero yo he tenido un dia para todas las salas.

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En todo el viaje sólo me he encontrado con un aragonés, Paco, estaba en el Ermitás. Nacido en Fuendetodos aquí dejó una de sus obras.

 

Aquí se ven, y se oyen bastantes españoles. Tenía ganas de regalarme los oídos con palabras entendibles y sin esfuerzo. Nada más llegar he tenido un revés en este sentido. Después de un par de días de cartujo obligado, sin poder hablar con nadie, he escuchado palabras en español. Me he acercado al grupo para decir algo, para escuchar. Le he dicho al primero que he visto ¿sois españoles? Sí aquí hay muchos. Y ha vuelto la cara. La tarde la he seguido en mi monasterio interior. Se me han ido las ganas de hablar.

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Durante el viaje he llevado dos camisetas con el mismo texto y una caricatura mía que me había hecho Violeta. "No entiendo a estos rusos. Que alguien me hable en cristiano". En este caso una española es la que me identificó como cristiano viejo y me hizo la fotografía con los danzantes de Matís.

 

Casi todos los viajes tienen su momento de música y este lo ha tenido. Por casualidad di con un bar donde se escuchaban ritmos de blus. Hay rusos para todo. Y alli estaba un ruso con su traje blanco, su pelo engominado, junto con su grupo de aspecto mas blusero, que tocaban y cantaban maravillosamente. Quizás también se sumaron mis ganas. Y en la barra estaba un inglés con el que hice migas, viajero de verano, que vive en España durante todo el año excepto cuando hace calor. Conoció a una princesa rusa, eso me aseguró, y le presto su apartamento.

 

El útimo día en San Petersburgo fue de indecisión. No sabía muy bien qué hacer. Me he aventurado a ir a una isla que no figuraba en ninguna guía con la ambigüedad de la aventura y de matar el tiempo. El casco urbano de San Petersburgo lo tenía muy pateado. Soy un exagerado caminante.

 

Ha sido todo un acierto. Un parque inmenso, toda la isla, una zona boscosa con rincones muy bien cuidados y construidos. Al poco de bajar del metro me he encontrado con unas chicas luchando con katanas. Luego he ido a visitar un museo. El museo Elegance. Debía ser el primer turista en entrar en muchísimo tiempo. El guarda, rodeado de pantallas estaba durmiendo, la portera no aparecía. Cuando apareció la portera se fue a buscar a la guía que nadie sabía dónde estaba. Cuando apareció la guía se dieron cuenta de que no tenía billete de entrada por lo que fueron a buscar a la taquillera que tampoco aparecía, como no la encuentran optan por decirme que el museo está cerrado. Muestro mi sorpresa porque a las once de la mañana esté cerrado y vuelven a buscar a la cajera hasta que la encuentran y por lo tanto el museo está abierto para mí. Luego me han hecho poner unas babuchas para desplazarme por el museo y he tenido que esperar a la mujer de las llaves que era la que tenía que abrirme las puertas. Aún había mucha más gente trabajando, bueno mejor que trabajando cobrando por estas unas horas en el museo. En otra dependencia me encuentro con un grupo de mujeres trabajadoras almorzando y platicando que se sorprenden al ver a un visitante. Corren a cerrar la puerta para que no las siga viendo. Voy riéndome por los pasillos. En cada sala hay una mujer a la que van corriendo a buscar para que se siente en su silla y me vigile mientras veo lo que ofrece la estancia. Mi guía me hace saber que no puedo hacer fotos si no pago otro billete, pero luego sonríe, se hace cómplice mío y me dice que si ella no me ve... Así que tengo que hacer alguna foto para complacerla cuando se hace la despistada. El museo merecía poco la pena, pero el espectáculo vivido ha sido magnífico. Parecía como si todo el funcionariado ruso estuviera trabajando para mí, haciendo como que estaban cumpliendo con su trabajo como esforzados burócratas, el problema es que llegaban tarde y toda la tramolla discurría delante de mis ojos. 

 

Salgo del museo y sigo asombrado. Un grupo de una docena de abuelas van haciendo aeorbic a la rusa. El profesor, también de unos cuantos años va cantando las canciones que animan los ejercicios de las abuelas. Luego corren un rato. Se paran y vuelta a cantar y a hacer ejercicios. Sorprendente.

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El padrino de la boda, con el museo que visité al fondo.

 

Para finalizar la mañana me encuentro con una boda. Encontrarse con una boda no es nada raro en Rusia. A todas horas se están casando por todas partes. Además para hacerse las fotos se desplazan en limusinas todos los amigos a la vez que van bebiendo champán. Desde hace unos cuantos viajes me suelo hacer una foto con recién casados, como no tenía todavía ninguna en Rusia, me incorporo a la comitiva y poso en la foto, que a estas alturas estarán repasando en su álbum, si no se han separado.

La aventura esta tocando a su fin. Me quedan dos dí as para terminar de conocer por encima la vida y los palacios e iglesias de San Petersburgo. Ya va siendo hora de pensar en cambiar el hotel dulce hotel por el hogar dulce hogar.

Irkutsk Baikal

Ahora estoy viviendo con una familia de rusos en Irkutsk. No es nada fácil el conseguir no estar en un hotel. Son muy amables aunque la comunicacion es escasa, creo que por no molestarme, aunque cuando les pregunto algo se desviven.

Pensando en mi estancia en Irkutsk me han organizado un par de excursiones, sin preguntarles nada. Para mi es una sorpresa lo que me va a deparar el dia, pues sus explicaciones no han sido demasiado claras.

 

Estoy cogiendo complejo de persona adoptada. Me deben ver desvalido y en cuanto tienen ocasion, unos u otros, se preocupan por mi, me organizan y me protegen. Asi son estos rusos, o al menos casi todos los rusos con los que me encuentro.

 

Desde la casa donde vivo he cogido un tranvia hasta la estación de tren. En el tranvia ya me esperaba una señorita que seria mi protectora y que me ha dicho donde debía bajarme.

 

El tren ha salido con retraso. Me he sentado con unos rusos con los que he tardado en entrar en conversacion hasta que por una pregunta han descutierto que no hablo ni una plabra de su idioma. Todo resuelto. Además me dicen que hablan inglés y un poquito de español. El poquito de español ya voy descubriendo que son tres palabras, poquito, español y adiós.

 

Son de Vladibostok. Pensaba qu eran pareja, pero han resultado ser padre e hija.

 

El viaje que me han deparado estos rusos esta resultando muy interesante y muy documentado. En una pantalla de TV van emitiendo uno tras otro una serie de documentales de la dos, pero en ruso. Ideal para dormirse. De vez en cuando los interrumpen para dar mas explicaciones de los lugares por donde pasamos, pero esta vez tambien en ruso.

 

El tren, un tren normal pero convertido en tren turistico, ha hecho un recorrido bordeando una pequena parte del lago Baikal, parando en lugares de interes. Ha resultado que para los rusos es de sumo interes la construccion de tuneles, pues hemos parado en todos y en todos ha habido una explicacion, larga explicacion sobre las toneladas de dinamita necesarias, los metros cubicos de roca removidos y cosas asi.

 

Estar en el lago Baikal resulta sorprendente. Jamas en mi vida he visto ni vere, ni tendre la sensacion de haber visto tanta agua dulce. Aunque un lago es un lago, no deja de llamar la atencion tanta agua dulce.

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Puesto de suvenirs ruso para los turistas del tren

 

Robert, un estadounidense que tambien corrio el maraton y del que hablare en otro momento, me dijo que quien se baña en el Baikal prolonga su vida 25 años. Él, que es un gran viajero lleno de proyectos necesita esos 25 años que sumar a sus setenta para acabar una pequeña parte de ellos. Por esto me he bañado en él.

 

Los rusos que viven a la orilla del lago no se han debide bañar nunca, o sólo una vez al nacer, pues su esperanza de vida no llega a los 60 años. He visto lo que es la miseria en la que vive una gran parte de la población rusa, con una economia de subsistencia, con pescados que ahuman para poder comer en el invierno y con los sobrantes los ofrecen a los turistas sobre tablas o en calderos. Yo creia que las casas destartaladas de madera que veia eran casas abandonadas o casas de campo a las afueras de las grandes poblaciones, pero no, me han dicho que alli viven familias toda su vida. Sin apenas servicios, sin una estructura urbana minima y vendiendo para tener algo de dinero las cosas mas estupidas, como calendarios, dedales, pero sobre todo comida que hacen ellos mismos. Ante los turistas se afanan en vendernos un pez ahumado porque posiblemente sean sus únicos ingresos del dia.

 

En una de las paradas existia una casa que ofrecia borst que es un tazon de sopa en el que ademas de caldo hay patatas, zanahoria, otras verduras y carne. Es muy alimenticio. Como buen adaptado a la cultura rusa, mientras comia la sopa, asesorado por los de Vladibostok, me te tomado una copa de Nastoica, que es algo asi como orujo, pero a lo bestia, que no se toma como un chupito al final de la comida, sino como el agua mientras se come.

 

Para los rusos ir en tren es todo un acontecimiento social. Acuden al vagon con familia y amigos, salvo que tengan que hacer el viaje solos, pero en todo caso con gran cantidad de comida. Apenas arranca el tren comienzan a comer sin parar todo tipo de viandas. Autenticos banquetes. Cuando bajan del tren compran la comida que les ofrecen las campesinas rusas y los peces ahumados y vuelta al tren a seguir comiendo. Es digno de verse.

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Con mis compañeros de viaje de Vladibostoc con los que estoy compartiendo el consabido té. Es cusiosa la amabilidad rusa. Cuando te ofrecen algo lo hacen sinceramente, no por quedar bien. Si te ofrecen un té es porque desean compartirlo contigo. De lo contrario no te dicen nada, como se hace en España para quedar bien. Si les dices que no, no te insisten se toman su té y a otra cosa.

 

Cuando el viaje ha llegado a su final, me habian dicho que debia coger un autobus para volver a Irkutsk. Los de Vladibostoc, despues de escuchar unas instrucciones por los altavoces me han dicho que les siguiera, asi que al poco rato me veo montado en un barco, donde no se porque motivos habia una seleccion en la que yo he entrado. Me veo en medio del lago Baikal y sin saber donde iba. Finalmente hemos llegado, en barco, hasta la parada de autobuses y regreso a casa.

 

La excursion que me habian preparado los rusos ha resultado interesante. Pasadas las diez de la noche estoy de vuelta, con mi familia de acogida que esta muy preocupada y no sabe como explicarme y disculparse porque se ha estropeado el agua caliente que suministra a todo el barrio. Cuando les he contestado con lo de o sea que Jiuston tenemos un problema no, (los interrogantes no se donde estan en este teclado), han visto que me lo tomaba a bien y le han quitado preocupacion al asunto, pero que si queria banarme en ese momento me calentaban agua. Les he dicho que manana y por la manana a la hora de levantarme me han traido un barreno con agua caliente. Les he explicado que soy de un pueblecito al lado de Bilbao y que me duchaba con agua fria y se han quedado sorprendidos.http://chabeto.blogspot.es/img/Baikal1.jpg

Saliendo de las aguas dulces del mar Baikal. El pantalón es el mismo de la carrera. Cuando uno lleva una mochila pequeña el equipaje debe tener más de una función.

 

En las crónicas suelen dejarse a un lado las situaciones ridículas o bochornosas que uno vive. Pero voy a aportar una que muestre mi desnudez y desvalimiento en tierras extrañas.

Estaba en Irkutsk paseando por una zona peatonal de tiendas. Los rusos suelen tomar mucho kbac, que es una bebida artesanal producida por la fermentación del pan que apenas tiene alcohol y resulta refrescante en verano. http://chabeto.blogspot.es/img/Kbac.jpg

Vendedora de kbac

 

Por todas partes hay puestos callejeros donde la venden. Yo me compré una y la fui tomando. Pero algo en mi estómago dijo que o no era la bebida que necesitaba o no era el momento. Al poco rato comencé a sentir unos retorcijones de tripa que me hicieron tomar la determinación de volver a casa para hacer uso del retrete con urgencia. Me fui por una calle por donde no había ningún bar ni ningún establecimiento público. El estómago me apretaba, las tripas se me revolvían, la mierda que adivinaba que se había vuelto líquida como el kbac quería escaparse de mi cuerpo mientras mis glúteos no soportaban tanta presión y a pesar de que se cerraban como la puerta de una cárcel. Decidí cagar en la calle, busqué la esquina de una casa que no guardaba la alineación con las demás para bajarme allí mismo los pantalones. Tanta era la presión del contenido de mi vientre que el tiempo empleado no podía ser mucho. El problema iban a ser las salpicaduras que dejaría por mi pantalón. Estaba decidido, luego llegaría a casa, a ducharme y a lavar. Cuando ya me iba a bajar los pantalones vi unos pasos más adelante otro lugar que me ofrecía un poco más de intimidad, en una calle bastante transitada, e inmediatamente después vi un establecimiento abierto. Era una funeraria donde vendían lápidas. Allí estaba una mujer, la vendedora, hablando con dos ancianos. Como pude llegué hasta ellos y quitándome las manos del culo, que estaban ayudando a hacer presión para evitar la cagalera, las puse juntas, como para orar y supliqué diciendo la única palabra en ruso que sabía para estas ocasiones ¿tualet? (retrete). Pensé; rápido que si no me cago aquí en todos tus muertos y en todas tus lápidas. La mujer que debió ver mi cara de pena y mi apuro incontrolado, me señaló hacia el interior de unas oficinas dándome una serie de instrucciones en ruso, que por supuesto no entendí. Yo corrí en la dirección que me indicaba rogando que la puerta que abriera fuera la de la tualet porque sino me iba a cagar en su oficina. Hubo suerte. Llegué justo a tiempo. Si hubiera estado la taza dos centímetros más allá me cago fuera.

Cuando salí aliviado, sólo le pude dar las gracias. Pensé en volver a regalarle unos bombones o una flor, pero pensé que igual no lo entendería o no sería ella la misma, porque no recordaba su cara y éste es todo el agradecimiento que puedo expresar. ¡Qué mal lo pasé y cuánto me río cada vez que lo recuerdo!

 

Mañana me voy a Piter, que es como coloquialmente los paisanos de Putin, que nació allí, llaman a San Petersburgo.

Transiberiano. Preambulo.

El transiberiano es un mito. A cualquiera que le dices que has estado en el transiberiano, te imagina como el personaje de una película que ha vivido aventuras con princesas destronadas que corren, bailan y sueñan por los pasillos de un espléndido tren. Pero si eres capaz de analizar qué es el transiberiano antes de montar en él, la realidad es muy otra. El transiberiano no es más que un tren. Sencillamente un tren. Ahí acaba todo su encanto y toda la excepcionalidad. Es lo mismo que decir que has montado en el correo que va de Caspe a Barcelona. Cambia el paisaje. Pero después de media hora te das cuenta que el paisaje es un documental de dos minutos que van enlazando indefinidamente entre las estaciones. Se repite. Mucho árbol, mucho verde, pero una repetición continua.

El tren, todos los trenes, suelen ir ocupados por personas. Las personas son las que hacen a los trenes fantásticos, las que pueden hacerte sentir un príncipe, las que ponen tu cabeza llena de ensoñaciones o las que en un vagón pueden hacer una pista de baile.

 

Al subir al tren me di cuenta de cuál era la realidad, descubrí lo que he escrito. Simplemente estaba en un tren. En mi compartimento de cuatro plazas sólo había una rusa a la que miraba a la cara esperando que se transformase en algo, aunque fuera en una rana. Ella callaba, ni siquiera me miraba. Temiendo que esa fuera la imagen que iba a tener del tren durante las próximas cuarenta horas que iba a estar en él, intenté comunicarme con ella. Me dijo que hablaba un poco inglés y un poquito español. Me animé. A continuación en un ruso que entendí a la primera gracias a su enérgico gesto con la mano, me dijo que saliera al pasillo porque se iba a poner el pijama. Salí, cuando se cambió me dijo que ya podía pasar. Se metió en su cama y allí acabó mi relación en español, ruso e inglés. Mirando por la ventanilla descubrí lo fabulosa que es la imaginación para hacerte creer que el mundo es otro. Seis horas después me volvió a decir en ruso, y volví a entender, que volviera a salir pues se iba a vestir de calle. Se bajó del tren y un momento antes de abandonarlo, para demostrarme que no me había mentido me dijo adiós en español. Me quedaban unas treinta y seis horas. Estaba sólo y sin mitos.

  

Pero entonces subió Alexis. Un joven primario, con pintas de militar, lo era, y movido. La soledad me envolvía de tal forma que Alexis tuvo que hacerse paso hasta llegar a mi persona. Neim Alexis. Luego me señaló. José Alberto, contesté. Allí comenzó una relación fabulosa. En las cerca de cuarenta horas que pasamos juntos, sólo tuvimos dos palabras en común; neim (name) y army. Eran las dos únicas palabras que sabía en inglés. Alexis, con unos 24 años me protegió de todas las alimañas habidas y por haber, creadas, reales o imaginarias que existieran en la amplia Rusia.

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Foto que me hizo Alexis en una de las paradas del tren donde bajamos para comprar. Mi compañera es la azafata (provodnitsa) que nos atendía en el vagón, que se preocupaba de vendernos el té y que nos despertaba cuando nos acercábamos a nuestro destino. También se puede ver a una de las muchas mujeres que se ponen a vender su comida casera en el andén. Alexis y yo habíamos salido de compras.

 

Fue a buscar un té para él y otro para mí. Nos lo bebímos mirándonos y sonriendo. Yo no lo sabía, pero en el cuartel donde estaba destinado había cocinado para mí. Me sacó la cena, que compartimos, yo puse sobre la mesa común mis galletas, queso y fruta. Bebimos más té y hablamos en ruso y español, con alguna sonrisa, entendiendo nuestras ganas de comunicarnos aunque ninguno de los dos sabía a ciencia cierta qué decía el otro.

 

Comprobé que aunque a veces una imagen vale más de mil palabras, también mil imágenes pueden servir para explicar cuatro palabras. En el ordenador portatil que llevaba me enseñó más de mil fotografías haciendo maniobras con el ejército (army)para que entendiera que era conductor de tanques. Conocí también a su novia, a sus amigos, supe como era una jornada en el ejército ruso.

 

Por la mañana me trajo un nuevo té a mi litera en el que mojamos las pastas que yo aporté. En las paradas del tren, que podían prolongarse hasta cuarenta minutos, salíamos a hacer la compra juntos. Me aconsejaba con los gestos. Comprábamos los dos para los dos. Él compraba la comida, yo las cervezas. Yo daba mi aprobación en la comida, él con una mirada me señalaba cuál era la mejor cerveza. Comíamos juntos. Entonces ya había una mujer en nuestro compartimento que entendía que nuestra amistad era larga y profunda. Si venía algún vendedor hasta nuestro compartimento, Alexis les decía que se fueran, que yo era español, que no me molestaran. http://chabeto.blogspot.es/img/a47.jpg

 

Bebiendo el té matutino que Alexis me trajo a mi litera.

 

Yo no sabía dónde iba a comprar el té. Así que me aventuré por el tren en busca del lugar. No era el restaurante. Volví con las manos vacías. Luego observé a otra gente y deduje que lo servía la azafata del tren a un precio muy módico. Le dije a Alexis que me iba a comprar té (dos tés, uno para cada uno), él me miró con dudas si sabría hacerlo bien, me observó desde la puerta del compartimento como la madre que permite que su hijo pequeño se aleje de su falda. Con una mirada me dio su aprobación indicándome que sí, que era capaz de hacerlo bien.

 

En uno de esos actos instrascendentes que hacemos las personas cuando no tenemos nada que hacer me pidió mi pasaporte para echarle una ojeada. Él me enseñó el suyo. Comprobó que el mío estaba ajado y sin funda (los rusos suelen llevar una funda cubriendo su pasaporte. Se quitó la del suyo y me la entregó. Este fue otro de los detalles intrascendentes que fue sumando y sumando hasta hacer de toda nuestra relación un acto trascendente que no creo que olvide nunca.

 

En nuestra comunicación primaria yo le hice saber que bajaba en Irkutsk. Entendí que él también bajaba en la misma ciudad aunque iba a otra población cercana. Entendí mal. Cuando sobre las cinco y media de la mañana me despertó la azafata para decirme que debía levantarme para bajar en la estación, a Alexis no le llamaron. Entonces supe que iba a una población cercana pero continuaba en el tren.

 

Me vestí, entregué las sábanas y me dolía no despedirme de Alexis. Él estaba durmiendo. No quería despertarlo sólo para estrechar su mano y decirle en mal ruso "da svidaniya". Ya estaba en el pasillo con mi mochila dispuesto a bajar cuando tuvo un acceso de arrepentimiento y pensé en volver al compartimento para llamarlo y despedirme. Me frené. Entonces se abrió la puerta y salió Alexis, que sí había tomado la determinación de despedirse de mí. Me emocionó su actitud más decidida que la mía, así que fui hacia él por el pasillo para abrazarle. Me paró con un gesto y me hizo saber que los buenos amigos se despiden en el andén. Así que esperamos en silencio hasta que se nos permitió bajar. En el andén me estaba esperando un ruso para llevarme a su casa. Sabía hablar un poco de inglés. Le dije que le transmitiera a Alexis que estaba muy contento de haberlo conocido. Alexis me hizo saber que él también lo estaba. Esa fue la frase más larga que intercambiamos. Nos despedimos y ya nunca más volveremos a saber el uno del otro. Algún día viendo las noticias sobre las chechenias y esos lugares donde los rusos tienen conflictos pienso que voy a ver la imagen de Alexis en su tanque. Y también imagino que puede ser la de un fallecido. Es una persona que

se entrega.

 

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Esta es la única fotografía que tengo de Alexis con nuestra mesa, nuestra mesa comida, tés y cervezas compartidas.

 

También es necesario contar otra historia que viví en el transiberiano. En el compartimento fueron entrando y saliendo otras personas que realizaban un trayecto más corto. Así como Alexis se intentó comunicar conmigo desde el primer instante, hubo otras personas que no me dirigieron la palabra. Una de ellas era una mujer de mi edad que no intercambió ni un saludo conmigo. Cuando la azafata me llamó sobre las cinco y media de la mañana para bajar en Irkutsk también la llamó a ella. Fui plegando las sábanas tranquilamente porque había observado en otros casos que llamaban con una media hora de antelación. Me fui vistiendo y haciendo mi mochila y el tren paró a los diez minutos sin que yo estuviera preparado para bajar. Me puse algo nervioso. Le pregunté a la mujer si esa parada era la de Irkutsk, tal como lo puede hacer un rusoparlante como yo; ¿Irkutsk? Me dijo con la cabeza que no. Ya me tranquilicé y seguí a mi ritmo. A los cinco minutos la mujer me llama y me hace saber con gestos que tengo una llamada en su móvil para mí. La situación es imposible de imaginar. Perdido en el mundo, en la Siberia profunda. Nadie en ese instante sabía dónde estaba, y menos que me acompañaba esa mujer, que supiera su número de teléfono y que le llamara a ella para hablar conmigo. Todo a las seis menos cuarto de la mañana. Noche cerrada todavía. Pensaba que los diablos me habían llevado a un lugar donde torturarme sicológicamente. Así que cogí el teléfono. Una voz femenina me hablaba al otro lado. No entendía nada. Me estaba hablando en inglés, pero aunque lo hiciera en español tampoco la hubiera entendido. Estaba aturdido. Le hacía repetir una y otra vez lo que me decía porque no podía entender la situación. Finalmente me dije; José Alberto serénate y escucha. Entonces entendí que me decía que era la hija de mi compañera de compartimento que le había llamado su madre porque sabía hablar inglés para que me dijera que estuviese tranquilo que hasta las seis de la mañana no llegaba el tren a Irkutsk. Asombroso. La mujer que no me había dirigido la palabra había despertado a su hija para que se comunicara conmigo y me tranquilizara. Sorprendente. La mujer no se había comunicado conmigo porque no teníamos ninguna palabra en común, pero cuando vio que necesitaba ayuda, una pequeñísima ayuda que ya me había dado diciéndome que no era la parada de Irkutsk, no dudó en despertar a su hija.

 

En Rusia sólo he encontrado buena gente. Buenísima gente.

 

Ahora estoy en Irkutsk, una ciudad preciosa. Manana voy al lago Baikal. Espero tener tiempo para poder escribir la cronica.

 

En el transiberiano he hecho un amigo ruso, que sin hablar me ha adoptado y me ha llevado por todas partes, del tren. Alexis. Nos hemos despedido esta misma manana muy emocionados los dos. Hemos convivido cerca de 40 horas en la misma celda de cartujos.

La cronica de la carrera

 

La carrera comenzaba a las nueve, mis companeros extranjeros se fueron a las ocho en autobus a la meta. A mi me parecio demasiado pronto, desayune tranquilamente a las ocho y me fui hasta la meta, con el pantalon corto puesto. No sabia exactamente cual era el camino mas corto hasta que me encontre una riada de unas cinco mil personas, no exagero, con dorsales que iban en una direccion y no era la que yo iba a llevar. Tanta gente no podia estar equivocada. Si estaban equivocados. Ellos pasaban por otro lugar porque participaban en la prueba popular y aunque salian a la vez pasaban por otro sitio, asi que a desandar lo andado y buscar la salida.

 

La prueba es todo un acontecimiento en Rusia, todas las televisiones se han hecho eco de la misma y me resultaba muy gracioso escuchar en las cronicas nacionales que se iba a celebrar con participacion de norteamericanos, austriacos, chinos,... y espanoles. En realidad yo era toda España, pues finalmente fui el unico español.

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No me podia levantar.

 

Había previsto, en mi preparación, llevar una gorra con bisera del peso de una pluma que debía protegerme del sol o de la lluvia si llegaba. También llevaba las gafas de sol para que la vista no se cansara con tantas horas de luz mirando al frente. Llevaba un MP3 con la música seleccionada que debía darme ánimos a partir de la tercera hora con la gente que más me gusta y con la que había corrido cuando entrenaba. Pero la mañana de la carrera todo me pareció un exceso. Era yo, sólo yo, quien iba a correr, sin gorra, sin gafas, sin música. Casi desnudo. Desnudo si hubiera podido. Todo había que vivirlo, disfrutarlo y también si tocaba, que era lo más probable, sufrirlo. Con esa determinación, escaso de equipaje me fui hasta la línea de salida.

 

Al iniciar la carrera sufri un subidon de anedralina indescriptible. Cuando dieron la salida yo me dije que ya habia cumplido, me habia marcado un objetivo, habia entrenado, habia realizado todo lo que debia hacer y finalmente salia a participar. Como dijo Cruyff entrenador del Barcelona a sus jugadores en una final, ahora a disfrutar. Si me lesionaba en la carrera, si me caia, si se suspendia, si pasaba cualquier cosa, era secundario, yo aun antes de acabar, habia cumplido. Esa fue mi sensacion y mi emocion. Durante unos instantes recordé mi decisión, mis entrenamientos, mis objetivos, la forma que he tenido de disfrutar esta aventura y me cayeron dos lagrimas como puños. Tan contento estaba que sali como un lebrel. Yo que suelo ir siempre de menos a más, no me controlé. Estaba eufórico. Corri demasiado. No he visto todavia los tiempos pero los primeros diez kilometros y la mitad de la maraton fueron sensacionales. Calculo que iba a hacer algo mas de tres horas, pero no mucho mas. Sobre el kilometro 20 baje el ritmo y en el kilometro 25, los kilometros median por lo menos 1.200 metros.http://chabeto.blogspot.es/img/a44.jpg

 

Mordiendo el oro del primer español clasificado (único que corrí)

 

Las señales de los kilometros cada vez las ponian mas lejos. Por el camino iba cogiendo algun cadáver que habia controlado menos que yo, pero eran muchos los depredadores que iban a por mi. Me dolian hasta las pestanas. Comence a tener dolor en los isquiotibiales, en el esternocleidomastoideo y en las axilas. La almohadilla de la rodilla mandó una instancia al cerebro diciendo que este abuso no estaba en el convenio suscrito con el cuerpo.

Una carrera tan larga da para mucho y ante mi tozudez de seguir, el cuerpo se sometio al dictamen de mi voluntad y yendo mas despacio fui haciendo kilometros. En el 38 ya tuve la seguridad de que acababa. Solo faltaban 4 kilometros (los 195 metros, en ese momento los obviaba). Solo me falta dar una vuelta a los puentes (de Alcañiz).

A los 39 kilometros me alcanzo la liebre de las 3 horas 30 minutos y me dije, pues no voy mal del todo. En los controles de avituallamiento me tome un te que me sento muy bien, cogi ritmo dispuesto a alcanzar a los de las tres horas y media, hasta que un musculo de mi gemelo dijo que hasta aqui hemos llegado. Pensaba que se me partia la pierna. Me pare para hacer ejercicios de estiramiento lo que me permitio seguir hasta el kilometro 40, nuevo aviso de los gemelos, mas ejercicios, cuatrocientos metros mas, nuevo dolor, mas ejercicios y me dije que se parta por donde quiera. La meta se veia a lo lejos, el publico, muy abundante durante todo el recorrido, animaba sin parar, y eso que hacia mas de una hora que habia pasado el primero, saque la bandera española, a veces uno tiene debilidades extrañas, que habia comprado en Barcelona y jaleado por el público llegue medio cojeando hasta la meta.

 

En una parte del recorrido, con un publico que no paraba de animar, me dijeron algunas palabras en ruso. Yo dije que era español, entonces me contesto NO PASARAN, y como dice el cuple, HEMOS PASADO, la meta.

 

Despues de pasar la meta, en una carpa que habia instalada, alli estabamos derrotados los que ibamos llegando, cualquiera que viera solo esa imagen creeria imposible que gente que no nos podiamos levantar sin ayuda del asiento hubiesemos sido capaces de recorrer 42 kilometros y 195 metros.

La meta estaba más lejos de lo ue me dijeron



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Momentos antes de la salida con el grupo que unidos por el deseo de correr un maratón nos hicimos amigos. A mi derecha está Mun Con el dorsal que sólo se ve el número 5 está Robert y con el número 59 Harry.

 

 

Si los griegos, a falta de Filipides hubieran confiado en mi, no se si hubiera llegado a tiempo para salvar a los atenienses del suicidio, pero habria llegado, y por poco, pero no expire. 



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Dos metros después de pasar la meta. Estaba contento. Si me hubieran dicho que la carrera la habían alargado 5 kilómetros más, los hubiera hecho sin rechistar.

 

Son muchos los que desde que comencé a fraguar esta aventura me han ido animando. Es curioso como algunas personas, sin apenas conocerme, me dijeron frases del tipo "me han dicho que tú consigues todo lo que te propones". No es cierto, pero me enorgullece que alguien lo piense. La verdad es que eso es un empujón que te obliga a continuar. Con la ayuda de los que me han empujado, los que me han animado, me han aguantado, han tendio, y tendrán en mi a un abuelete batallitas y mi esfuerzo e ilusión he vivido un momento feliz en mi vida.

 

Muchas veces recuerdo aquello que dijo Abderramán III de que había tenido las mejores mujeres, las joyas más preciadas, lo palacios más hermosos, había hecho cumplir muchos de sus deseos, y a pesar de ello apenas había sido feliz una docena de veces en su vida. Soy de la misma idea, pero este es uno de ellos. La fortuna además me ha acompañado y la cola de la felicidad se ha ido alargando en el tiempo.

 

Sin personas a las que contarlo, con las que vivirlo y revivirlo, la aventura habría muerte nada más nacer y con un vuelo tan corto que no sería capaz de recordarla, quizás no hubiera habido reto. Por eso, gracias a todos los que me habeis dado ánimos.

 

Ahora me voy a coger el Transiberiano.

Preparado

El primer maraton de competicion se corrio entre Maraton y Atenas. Para las olimpiadas de Londres se establecio que la distancia iba a ser de 38 kilometros. Pero mira por donde salio un dia lluvioso y la reina Victoria, para no mojarse en vez de ir al estadio a dar la salida la dio desde el palacio de Baquinjam y ese es el motivo por el que se corre la distancia de 42 kilometros y 195 metros.

Vivancos, un maratoniano alcanizano, dice que sobre el kilometro treinta y tantos te quedas sin fuerzas y tienes la sensacion de que te han robado el alma, otros le llaman el muro, cuando te dices que cono estoy haciendo aqui con lo bien que podria estar sentado en el sofa.

Pues que quede claro que si me roban el alma la culpable sera la reina Victoria de Inglaterra.

El numero 54 es divisible por nueve, ademas suma nueve y nueve es lo mismo que tres al cuadrado, es decir el tres y el dos o tres de febrero que es el dia que naci. Ese es el dorsal que me ha correspondido y que esta manana he ido a recoger junto a un grupo de maratonianos extranjeros. Yo soy extranjero.

Ya estoy consiguiendo que el idioma oficial de los extranjeros sea el espanol. A veces los ruso se sienten en tierra extrana porque hasta un chino que viene a correr dice jamon con un acento mas que correcto. Robert, que es un estadounidense ya se llama Roberto.

Manana va a ser un dia de sufrimiento, eso lo tengo asegurado, y si acabo de satisfaccion, pero a dia de hoy solo tengo garantizado el sufrimiento.

Otro de los elementos para manana sera la soledad. Al final, en la meta, si llego, y si no donde este el final, no habra nadie esperandome, nadie con quien compartir ni dolor ni alegria. Son cosas de la aventura.

La carrera, para los que tienen un satelite enfocando a Omsk o la van a ver por television, comienza a las 9 de la manana, cuatro de la manana en Espana.

Y como dijo Clinton a la Levinski, atencion, que me voy a correr.

Inna

Inna es una mujer rusa que no confiaba demasiado en como le irian las cosas en su patria, asi que estuvo en Espana realizando todo tipo de trabajos. Es judia y cuando saco un poco de dinero se fue con su marido a vivir a Israel. Alli las cosas les fueron bien economicamente, pero la ilusion de quedarse a vivir en la tierra prometida se trunco por el fanatismo judio. Volvieron a hacer las maletas y se vinieron a Omsk. Ella es la encargada de organizar parte del maraton siberiano y ella es la que nos ofrecio a Vladimir y a mi una sopa rusa de bienvenida. Tambien es la que me ha tramitado el viaje en el tren hasta Irkutsk y la que en una agradable charla, por fin alguien que habla espanol, de un par de horas en la que sobre todo fue respondiendo a mis continuas preguntas, nos despedimos hasta el dia uno, que es cuando se realiza la prueba del maraton. Nos veremos en la salida, pues en la prueba, ademas de la maraton tambien participan otros corredores para distancias mas cortas, incluso por delante van unos sobre patines. Aunque no esta cerrada todavia la inscripcion, hay unos dieciseis mil, de los cuales apenas un millar seremos los que recorramos, o lo intentemos, los 42 kilometros 195 metros.

Inna va a correr con su bebe de 10 meses y 12 kilos que llevara su marido de algunos meses mas, dos metros de altura y mas de 100 kilos de peso.

Las casas rusas por fuera tienen un aspecto que no indican nada de lo que esconden en su interior. Las fachadas estan poco cuidadas. Entrar en el patio interior es presagiar que estas en una cabana llena de suciedad y descuido, las escaleras te confirman la impresion, pero luego el piso es sorprendentemente limpio, amplio, iluminado, cuidado. Eso si, es obligatorio descalzarse antes de entrar en los pisos rusos, porque sino dejarias toda la porqueria arrastrada desde el patio. http://chabeto.blogspot.es/img/a36.jpg
En Omsk, Omck para los rusos, hay muchos cosacos y el que me ha hecho la foto, por el aspecto es uno de ellos. Este es el cartel anunciador de la Siberian Internacional Maraton. Tenemos sobre unos quince grados y brisa fresca. He puesto mas fotos en otros comentarios de dias anteriores.

Conociendo Omsk

La llegada ayer fue un poco triste, acababa de llover, habia dormido poco, estuvo con los taxistas que intentaron enganarme,el ambiente no era muy agradable. No lo sentia muy agradable, pero por la noche, sobre las doce, siete hora espanola, una cerveza negra me hizo comenzar a ver las cosas de otra forma. Y han sido de otra forma.

Esta manana ha venido a buscarme Vladimir un ruso que habla aleman, chino e ingles, algo que me trae sin cuidado porque no habla espanol. Pero es sumamente agradable, se ha esforzado en hacerme entender todo el ingles que soy capaz de entender, hemos paseado por la ciudad que me ha ido descubriendo. Hemos estado en el museo dedicado a Dostoyeski, hemos visitado una mazmorra y me ha hecho una fotografia con una camisa que ponian a los que iban a fusilar que tiene un circulo negro en el corazon para no fallar. Vladimir ha disparado la camara de fotos.

Omsk esta lleno de simbologia comunista, hoces, martillos, nombres, la principal avenida se llama Lenin, y estatuas del mismo que con el brazo en alto te va lanzando proclamas mudas e interminables. Me ha resultado curioso y Vladimir me lo ha explicado. Vino Stalin y se cargo los simbolos zaristas y las iglesias, luego vinieron sus sucesores y se cargaron todas las estatuas de Stalin, incluso edificios de viviendas que habia mandado construir. Ahora han dejado lo que queda porque forma parte de la historia y no es cuestion de ir arrasando todo lo anterior porque no contribuye a borrar la memoria. Ademas la memoria no se debe borrar.

Omsk es mas barato. Mucho mas barato que Moscu, de entrada un cuarenta por ciento.

Puedo encontrar camisetas de futbol del Manchester, del Milan, del Madrid, pero no del equipo de futbol del Omsk. Donde pregunto me miran con cara extrana y sonrien, Una camiseta del equipo de futbol de aqui? Encongen los hombros y hacen comentarios entre ellos.

El dia dos me voy en el transiberiano, ya lo apunte en el blog anterior. La hora del tren es la de Moscu, ya lo dije, pero esas cosas como cuando se cambia el reloj de hora en primavera y en otono, que la pregunta se reduce a se adelanta o se retrasa. Yo como no habia echo la pregunta calcule que la tenia que adelantar, asi que el tren que dije que salia a las seis y pico de la manana, en realidad sale a las doce y pico. Tenia que haber preguntado si se sumaba o restaba. Se sumaba. Salgo el dia dos y llego el dia cuatro a las cuatro de la manana. En Irkutsk me estara esperando, se supone, un ruso que me llevara a su casa.

Llegada a Omsk

Cuando cojo un avion en una ciudad de idioma extrano, para mi lo son todos menos el espanol, siempre tengo dudas de si cogere el tren, el autobus correcto,... Esta manana para ir al aeropuerto, por diversas conjeturas y deducciones he llegado a la conclusion de que existia un autobus que iba directamente a la terminal uno, que es la de vuelos interiores, la que yo necesitaba. Y asi ha sido. He tenido la suerte de ahorrarme unos cuantos rublos y sobre todo un monton de tiempo.

A mi llegada a Omsk, ciudad en la que voy a correr el maraton, me debia estar esperando un chico de la organizacion. No lo he visto por ninguna parte y he decidido contratar un taxi para ir hasta el hotel. He preguntado a un taxista ruso por el precio, porque todas las guias dicen que hay que negociar, ha consultado con otro taxista y en un perfecto ruso que entendian hasta los mudos se decian entre si: cuanto cobramos a este guiry estupido que no sabe donde esta ni de que van los precios. Lo he entendido todo. Al final, despues de unas risotadas me han apuntado en un papel la cantidad de 100 dolares. Entonces el que se ha reido he sido yo. No esperaban mi risa y han venido buscando mi complicidad con sus sonrisas para negociar dandome a entender que era una broma. Con su broma se han quedado, pues sin querer ni hablar con ellos, justo entonces ha aparecido el guia que debia esperarme y me ha trasladado hasta el hotel.

Ya tengo el billete en el transiberiano que saldra a las nueve de la manana el proximo dia dos de agosto. Es necesario saber para viajeros de este tren que el horario por el que se rige en todo el trayecto es el de Moscu, pues como pasa por nueve husos horarios distintos podria ser caotico el poder organizarse. Asi que a las seis de la manana, al dia siguiente del maraton me voy en tren. Poco podre dormir, aunque me quedaran dos dias de descanso y lectura. Tambien llevo la Nintendo, que soy muy apanado. En otro comentario ya pondre el contenido de mi mochila, que es diminuta, pero llevo de todo.

Con Vladimir en el monumento que existe en Omsk a la maraton siberiana. Detras en dorado estan los nombres de los triunfadores de ediciones anteriores. Ya estan preparando la grabacion del mio.

Mijail Bulgakov

Hasta hace unos veinte dias no conocia a Mijail Bulgakov. Es un escritor de culto ruso. Preparando mi viaje, quise tener un libro de un ruso que no fuera uno de los clasicos. Entre en una libreria y buscando descubri uno de este senor. No habia escuchado su nombre en la vida, pero lo compre.

En Moscu me he ido encontrando con el por todas partes, ademas de en mi habitacion, pues llevo su libro, aunque no estoy leyendo demasiado. Lo encontre en el cementerio (fallecio en 1940 mas o menos) y luego encontre un museo que unos aficionados a su obra mantienen en la que fuera su casa moscovita. Alli, en un ambiente literario estuve pasando un buen rato a la vez que tomaba un te. Despues, cerca de su casa, encontre el Estanque de los Patriarcas. Un lugar increible, para estar en el. No valen las fotografias.

 (En la tumba de Mijail, con su libro y una fotografa que encontre no muy concentrada)

El Estanque de los patriarcas es un estanque artificial de cerca de una hectarea que esta en medio de Moscu, rodeado de una zona verde, un paseo y edificios.

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Resulta sorprendente encontrarlo. 

 

Fue tanto mi asombro, y tanto mi placer que ademas de estar un buen rato sentado en uno de los muchos bancos que se comparten con jovenes, viejos, (casi todos con su botella de cerveza en la mano), di cuatro vueltas al estanque viendo las gentes, el ambiente, una especie de ajetreo moderado, un sentimiento de comunicacion no agresiva. Incluso un grupo de jovenes que guitarra en mano hacian del desafino un intento de cancion, no rompian el encanto del lugar.

¡Qué placer! Placer que tiene su punto poetico, de encuentro, de esas comunicaciones de las que hablaba al principio de mi blog, que existen sin saberlo, cuando se suma que ese es el lugar donde parte la narracion de la novela de Bulgakov que estoy leyendo.


La casa de Bulgakov


Ya de noche he ido caminando sin controlar demasiado la direccion, casualmente por la calle Espiridion, que lleva el nombre de mi padre y que también sale en el libro.

Adios a Moscu

27 Julio 2009
Ya dejo Moscu. Los parques de las ciudades son la forma que tienen de respirar y tambien para que los ansiosos de conocer sepamos como respiran.

Esta manana, he estado en dos parques, uno por casualidad, el otro porque habia previsto ir a visitarlo. Fue la antigua residencia veraniega de los zares. Esta al sur de Moscu, a unos doce kilometros junto al rio Mockva. Un lugar idilico. Jardines inmensos llenos de colores, bien cuidados, con jardineros que miraban cada una de las plantas como si fuera la unica, sorprendente. La zona de paseo junto al rio, espectacular.

Ademas, a este parque se han traido algunas de las construcciones tradicionales procedentes de otras zonas, no muchas, pero que aumentan a dar al parque un aire mucho mas bonito, con salpicaduras dignas de ver, como la casa de madera de Pedro el Grande, la residencia que hizo construir Catalina I,...

Una cerveza, antes de comer, junto al rio todavia le dio un toque de mayor profundidad, vistosa y filosofica. Las cervezas minimas son de medio litro, de ahi para arriba.

Moscu esta salpicado de parques, grandes, pequenos, algunos de apariencia salvaje, otros cuidadisimos. Gracias a ello en ningun momento da la sensacion de ser una ciudad grande, a pesar de sus muchos millones de habitantes, entre 10 y 20, segun donde lo leas.

La seguridad. En algunos lugares he leido que era inseguro. Yo en ningun momento me he sentido inseguro. Ver pasar por senderos estrechos, por la noche a mujeres jovenes y hermosas entre jovenes que practican botellon, sin ningun temor, da una gran sensacion de seguridad. Otra cosa es ver a algun espanolito que va llamando a los posibles rateros a que le roben porque va mirando para todas partes, mostrando desconfianza y dando a entender que esconde un tesoro. No he tenido ningun problema, ni la sensacion de que podia tenerlo.

Los pasos de cebra. Son lugares donde se te garantiza que si mueres atropellado tu familia es posible que reciba alguna indemnizacion. Nada mas. Eso si que es una asignatura pendiente pues hay que aventurarse en avenidas de tres y cuatro carriles, a cruzar por un paso de cebra como si fuera una pista de autos de choque.

La mirada. Para conocer a la gente, tambien se le puede conocer por la mirada. Los espanoles nos miramos bastante a los ojos. En cambio los ingleses se sienten agredidos. Los espanoles solemos ser mas directos, relacionado con la mirada, en cambio los ingleses dan todos los rodeos que pueden para decirte las cosas. Los rusos miran a los ojos, a veces hasta con cierta violencia. Intimidan, sobre todo si quien lo hace es un desconocido o desconocida. Me han dado la sensacion de que son directos, francos. Eso ya es una percepcion mas personal, pues el trato con los rusos ha sido escaso.

La piel morena. Muchas mujeres lucen un bronceado ligero, el justo, pero mi pregunta es, donde se ponen morenas? Es una pregunta que por ahora queda sin respuesta. Alguna rusa hay por ahi que quizas la tenga.

Imagen que parece pertenecer al pasado con un grupo de estalinistas entrando en la Plaza Roja, que sigue llamandose Roja, porque ya se llamaba asi antes de los comunistas, porque Rojo en ruso quiere decir bello.

Mi ultimo dia de preparacion

Hoy domingo ha sido el ultimo dia que he salido a correr, una hora y media. Hasta la carrera, el proximo sabado no me queda mas que descansar, si descansar se puede llamar a patear todo Moscu.
Hoy he estado en el Kremlin, que quiere decir fortaleza y es el antiguo Moscu amurallado. Es digno de ver, y siguiendo con las virtudes de los moscovitas, son muy limpios. Ni una colilla en el suelo. En las zonas perifericas hay algo mas de desorden y descuido, pero poco mas. Lo unico que puede contribuir a una imagen distinta son las fachadas en los barrios que no las tienen nada cuidadas. Los parque son enormes y abundantes.
En el entrenamiento, por un parque proximo al hotel me he perdido, y como era temprano, sobre las ocho de la manana, no habia nadie. Finalmente una amazona que habia visto otro dia me ha dado la orientacion necesaria para recuperar el camino.
En la Plaza Roja habia una manifestacion de nostalgicos comunistas, una treintena con banderas que le daba el aspecto visto en television en tiempos pasados. De fondo estaban Lenin y Stalin vivos saludando a los manifestantes. Son personajes que se parecen a los lideres comunistas, que se visten como ellos y que sirven de atraccion para los turistas con los que se hacen fotografias. Tengo una foto, pero este ordenador no me permite subirlas.

En los viajes suelo visitar los supermercados, para ver como viven los vivos y de que se alimentan y tambien visito los cementerios para ver como llevan la muerte.
Ayer estuve en un cementerio donde reposan los pensamientos y los cuerpos de las celebridades rusas y sovieticas, con sus maldades en reposo, sus bondades y su pasado. Un cementerio curioso, lleno de esculturas, donde en un paseo te puedes encontrar con Gogol, Chejov, Mijail Bulgakov, de quien estoy leyendo,poco, un libro ahora o de Kropotkin. Con todo ellos anduve departiendo, pero no hubo respuesta.
Algo curioso, la mayoria de los cuidadores del cementerio son sordomudos. Imagino que despues de tantos intentos como el mio de comunicarse con los muertos y no hayar respuesta, los trabajadores guardan silencio.

Otras cosas

El botellon esta muy extendido. Que el alcoholismo es una cultura entre una gran parte de la poblacion queda patente en casi todos los rincones y espacios abiertos. Jovenes, viejos,gente con traje, haraposos,... muchisimas son las personas que encuentras borrachas a todas horas del dia. Parece exclusivo de hombres, no he visto a ninguna mujer. Son pacificos, no se meten con nadie. http://chabeto.blogspot.es/img/borrachos.jpg

Aunque en la foto no se aprecia son dos borrachos, muy borrachos, uno de ellos recien levantado del suelo que estan siendo filmados por otro.

 

En un restaurante al ofrecerme la carta, le pedi una ensalada de primero, pero como suele ocurrir tienen muchos tipos de ensalada y son muy insitente hasta que dices con exactitud cual quieres. Despues de una pequena discusion me recomienta la que tienen en la casa como especialidad que es muy muy buena, segun me hace saber el camarero. Lo acepto y cuando me la saca !Sorpres! Ensaladilla rusa. Intento explicarle que eso se llama en Espana ensaladilla rusa, pero como no estoy para demasiadas clases de hispano ruso, lo dejo estar.

 

Hay muy pocos turistas, si tenemos en cuenta la gran poblacion y el interes que aparentemente despierta Moscu. Espanoles poquisimos. Ademas si te sales de la plaza Roja, que es lo que hago yo, suelo ser el unico y a mas de uno le he escuchado el comentario hacia otro senalandome como un turist, que es como llaman a los turistas en ruso.

 

El cirilico, en el que ya me defiendo aunque con lentitud, es muy curioso, porque han adoptado muchas palabras latinas, francesas e inglesas, pero como lo deben transcribir al cirilico hacen literalmente el sonido. Asi la toilet francesa pasa a ser la tualet, el lunch ingles pasa a ser el lanch y asi.

Las entranas de Moscu

 Ayer conoci Moscu en profundidad. Moverse en el metro no es demasiado facil cuando quieres cambiar de estacion. Por una parte esta el idioma, la escritura y que en muchas estaciones es dificil encontrar el nombre para saber donde te encuentras. Ayer hable, en las entranas de Moscu, con abuelitas que se encargan de dar la informacion pero que no saben muy bien donde estan, con policias que querian hablar ingles y ya era imposible entender ni los gestos, con voluntarios y voluntarias que me veian perdido y que querian ayudarme. Todos a mi favor pero yo perdido. Por fin, despues de no se cuantos trasbordos y muchas estaciones, sali en la que queria, pero lejos de ver la luz, vi la oscuridad, pues ya era de noche. Curiosa experiencia.http://chabeto.blogspot.es/img/retrete.jpg

Estacion de metro que visite, entre otras muchas.

 

Es curioso el sistema de retretes publicos que tienen los moscovitas. Una persona es propietaria de dos o tres retretes de los que se ponen para fiestas en los pueblos de Espana y los ponen a disposicion de los turistas por 20 rublos la meada. Lo curioso es que uno de ellos lo guardan para hacer de taquilla y resulta chocante ver a una mujer haciendo ganchillo o leyendo sentada en la taza del retrete, dandote la impresion de que se ha dejado la puerta abierta mientras hace sus necesidades.

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Este es el guardian de nuestro retrete.

Los ninos de la guerra

Esta la manana la he pasado con los ninos de la guerra. Ninos de muy buen aspecto a pesar de que casi todos pasan de los 80 anos. He tomado un te con ellos mientras charlabamos de su dura experiencia, pero como ha sido su vida la viven como una aventura mas. Paco, un madrileno, cada vez que puede va a Madrid a pesar de que ya no le queda nadie, sus padres y hermanos murieron hace algun tiempo. Pero va a Madrid a ver los lugares donde hacia cola para que le dieran de comer, los cuarteles donde iba a pedir el rancho que sobraba a los soldados, a los restos de la fabrica de galletas donde pedia los recortes que quedaban para comer el y sus cinco hermanos. Para eso va a Madrid, es la visita de lo que le queda.

 

Hemos hablado tambien de la transformacion de su pensamiento, que de ser stalinistas, por educacion, ahora odian, dicen que todos lo ninos, al comunismo y lo que representa. Tarde, pero ahora se saben enganados, manejados y en el pasado rotos.

 

Mucho de lo que hablar, pues hemos estado de chachara mas de dos horas.

 

Han venido de la television autonomica asturiana, que estan haciendo algo asi como asturianos por el mundo a realizar un reportaje con los asturianos que quedan.

 

En total, entre todos, no quedan mas de 200 y piensan que el centro espanol cerrara cuando ellos mueran.

 

Es curioso ver un crucifijo en el interior, a pesar de que los que estaban decian que todos o casi todos eran ateos. Tambien resulta curioso ver una bandera de Espana en la entrada, parece como que se les fuera a identificar con la bandera republicana.

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Aqui estan jugando al tute, partidas que echan a diario. Ademas los viernes quedan a comer aportando cada uno lo suyo desde casa. No se reunen mas de quince o veinte. Me han invitado a quedarme con ellos, se lo he agradecido pero me he ido a un lugar donde me han recomendado. En Moscu existe una especie de menu del dia, que ellos llaman buznis lanch que por unos cinco euros comes tres platos y un te. Esta muy bien.

 

Esta manana he salido a correr por un parque que esta en los alrededores del hotel. Estoy bien de forma fisica, pero creo que el turismo deberia haberlo hecho solo despues de correr. Se me olvida.

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Aqui ya estaba de vuelta de los 13 kilometros que he corrido. El portero del hotel ha sido el fotografo.

El paseo

23 julio

 

El ordenador no me permite enviar correos electronicos. Cosas de los rusos. Hoy ha tocado pasear. Callejear por donde lo hacen los turistas, ver las ramblas moscovitas, con sus magos, sus musicos callejeros, sus gentes disfrazadas,...

 

No mucho que contar salvo lo que puede relatar cualquier manual de turistas.

 

No puedo colgar fotografias. Imagino que lo solucionare en los proximos dias. Llevo una camiseta que pone  NO ENTIENDO A ESTOS RUSOS, QUE ALGUIEN ME HABLE EN CRISTIANO. Pero es que hay muy pocos cristianos por estos lares. Los primeros que me he encontrado han sido esta misma noche, unos granadinos que me han ayudado con esto del ordenador a teclear en latino en vez de en cirilico, que es como estan los ordenadores.

 

Todavia quedan cosas, pero resulta que todo lo escrito desde mi partida hasta ahora lo he hecho de un tiron, porque los rusos tienen de todo, pero cibercafes o algo parecido, o hay donde encontrarlos. Ahora me he metido en un hotel que no es el mio, me he hecho pasar por cliente, ha colado y gracias a eso he podido actualizar el blog.

 

Hoy me he tenido que recordar que voy a correr un maraton. Manana tengo intencion de entrenar.

Los cubanitos

22 julio

En la estacion de metro me encuentro a una pareja de cubanitos que estan buscando sus senas de identidad. Julio nacio en Moscu hace treinta anos, que no culos, porque su padre era una alto dirigente, y colaborador del Che Guevara, que estaba en comision de servicios en Rusia. Cuado Julio tenia 4 anos, que no culos, muere su padre y regresa a Cuba. Hace cinco anos emigra a Espana, viviendo en Madrid, y ahora le ha dado por encontrar sus raices. Ha vuelto a ver la casa donde nacio. La siguiente etapa es Jaca, si la de Huesca, donde dice que ha oido que esta el origen de su apellido.

 

Con Julio y su mujer, Yamira, ques como Mirella, pero al reves, he pasado todo el dia. Hemos etado en la plaza Roja, hemos comido en el Gum, que es un lugar muy caro y pijo, pero que tiene un restaurante que me recomendo Jaime, un alcanizano que se va a casar con una rusa, y que es muy barato.

 

Entre las visitas hemos ido a un convento, donde ponian muchas pegas para entrar. Finalmente me han dejado entrar solo a mi. Habia una puerta de lo que creia que era una iglesia. Empujo y no se abre. El ruso me hace un gesto que interpreto como que haga mas fuerza para entrar.Yo hago mas fuerza, se abre, sale un pope y el pope y el guardian del convento vienen a por mi, porqe lo que me estaba diciendo era que eran estancias privadas donde no podia pasar, asi que echandome una bronca en ruso, que si no es porque eran religiosos, creeria que se estaban cagando en todos los santos, me han echado a mi tarmbien de la visita.http://chabeto.blogspot.es/img/a4.jpg

 

Ya no me acordaba de que he venido a Rusi a correr un maraton. Me lo tengo que recordar de vez en cuando. Esta manana he salido a correr por un parque inmenso, con una sensacion de individualidad tremenda. En la hora y cuarto que he estado corriendo no me he encontrado mas que una docena de personas.

 

Nada que ver con la salida por Barcelona. Pero la sensacion genial.

 

Luego he hecho un desayuno espanol, que consiste en ponerte ciego de desayunar para evitarte la comida, que no me la he evitado, y hacer una merienda cena, que si la he hecho.

 

 

El viaje

Lunes 20 Julio

Disculpas porque estoy escribiendo con un teclado cirilico y saldra lo que salga.Cuando este en España, a mediado de agosto ya lo corregiré.

 

Quino es una buena persona, compañero de trabajo y además amigo. Un buen amigo y muy amigo, no solo mio, sino de todos sus amigos.

 

Como teniamos que solucionar el mundo. A Quino le interesa, sobre todo, solucionar el mundo mas inmediato, el que se muve a pocos metros de los pies que apoyamos en el suelo y como excepcion los que apoyan Butragueno, Raul y comania. Como teniamos que solucionar el mundo, Quino se brindo a llevarme a Zaragoza para coger el autobus que me llevara a Madrid. En el camino, Quino siempre defiende la teoria de que los viejes dan mucho de si, hablamos de las soluciones que necesitamos. Y casi tenemos que volver porque el camino dio lo justo para tocar todos los temas necesarios. Con Quino es con la persona con la que mas hablo y como la semana pasada estuvo de vacaciones habia mucho de que platicar.

En Zaragoza nos hicimos la foto correspondiente y cada uno a lo suyo, el de vuelta  yo a Madrid.

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Irina, la chica que habla ametrallando las frases a una velocidad irrepetible, es la de mi derecha. A la izquierda una profesora rusa de español.

 

Llegue a Moscu sobre las seis de la manana moscovita. Me habian hablado mucho de la indiferencia y la distancia que ponen por el medio los rusos. Mi experiencia ha sido de todo lo contrario. Una rusa, Irina, que venia en el mismo vuelo se brindo a ayudarme desinteresadamente, me conujo a todas parte, hizo por mi todos los papeles como si fuera un nino y llamo a su padre para que viniera con el coche y me llevara hasta el hotel. Ella trabajaba esa misma manana y lleg tarde al trabajo por el desvelo que tuvo en que yo estuviera bien. Muchas gracias.

 

Sali a tormar un chai, que es como llaman aqui los rusos al te, tuve una conversacion de aproximadamente un cuarto de hora con el camarero y un cliente. Por supuesto no tengo ni idea de lo que m dijeron ni ellos de lo que yo les dije. Me invitaron al chai y me llevaron a un restaurante, en coche, a comer. Increible.

 

El dia lo pase por el barrio donde esta el hotel. Me gusta callejear. Como no esta en el centro, veo las costumbres de la gente de a pie, no de los turistas.

Por fin me voy a Siberia

El Caimán, con mayúsculas, es un consumado ciclista que sube montañas como los rodadores y marcha en llano como los colombianos. Es una pieza importante de esos esforzados hombres de la ruta gastronómica y literaria que forman parte de La Vuelta. Él me hizo uno de los regalos que más he valorado en mi vida. Me regaló un libro editado por él del discurso de José Saramago en la entrega del Premio Nobel de Literatura. Había escuchado con emoción las partes del discurso que habían reproducido en la radio. Pero fue un instante pasajero. Cuando días después me llegó su librillo lo leí con el respeto que me merece José Saramago y degustándolo como se merece el regalo que me hizo Jorge, que es el nombre de El Caimán. Lo he releído, yo que antes releía poco, en varias ocasiones. A veces he idealizado tanto el discurso que tengo que volver a leerlo a ver si lo que pienso se corresponde con lo escrito. Un pedazo del texto me emociona cada vez que lo leo, aunque sólo hayan pasado cinco minutos desde la última vez: “…y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.”

Yo tengo unos árboles con los que convivo todos los días, algunos los he plantado yo y otros vivían antes de que yo naciera, un burro que responde, cuando quiere, al nombre de Einstein (es que a veces está ensimismado con sus cavilaciones), perros, gatos, ocas, gallos, gallinas. Con todos no me abrazo, pero si con algunos árboles a los que les dejo el encargo de que transmitan mi cariño a los demás. A Einstein le dejo el recado para el resto de animales. Me dice que sí, pero luego va a la suya.

Sobre todo creo esa comunión cuando vuelvo de un viaje, no cuando me despido, como Jerónimo. Entonces, siempre recuerdo a los seres vivos con los que convivo todos los días y a lo que representan Jorge y Saramago.

Ayer fui a la huerta, los he dejado preparados y con agua hasta que vuelva. Del día a día, con el mismo cariño que yo, se ocupará Violeta, mi hija.

También me despido de otros seres, pero eso es más común y menos literario.

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Einstein en pleno proceso de "pienso", luego existo. Se hace necesario el pienso diario.

Un blog ¿para qué?

Aunque llevo unos días escribiendo en el blog, no fue hasta el jueves pasado cuando lo di a conocer. Está muy extendido esto de los blogs. Si no tienes, sólo existes en la reducida órbita de tus amistades y conocidos, pero es un círculo excesivamente reducido. Para que el notario cibernético de la existencia te extienda un certificado de vida, necesitas como mínimo un blog. Cuando lo tienes, te das cuenta que hay mucha gente que no lo tiene, que no era tan necesario, que existen otras cosas como el feisbuc. Me imagino que todo se andará.

¿Por qué voy a contar mi vida? En realidad una parte de la mentira de mi vida. Porque al cabo uno va contando lo que le interesa, se es muy selectivo. Un día, 24 horas, reducidos a unas líneas. Cagar es muy vulgar, comer también salvo que sea una mariscada, entonces formará parte de la desnudez del blog.

Al final uno quiere ser diferente, y que los demás lo sepan. No sirve de nada ser distinto encerrado y en silencio. ¿Acaso alguien conoce a otro que quiera ser diferente y no lo comunique?

Mi hija, Violeta, que es un referente de cordura, de sentido común y de análisis cuando supo que iba a escribir un blog me preguntó que por qué quería destacar. Y sólo le respondí con una mueca sonriente. “Todo el mundo hace lo posible por destacar”, me dijo. Seguramente es así. Lo más duro viene después, porque uno quiere ser ejemplo, aunque escriba que “nada más lejos de mi intención”. Uno quiere ser modelo, se siente reconfortado cuando alguien le pide consejo, le envidia o le dice que tú sí que vales que no te acomodas.

Es otra de esas mentiras de la vida que como nos interesa las divulgamos. Como la mujer que dice que se pone guapa para ella, con minifalda en la calle y con rulos y bata de guatiné en casa.

Y el blog, los libros, los artículos de prensa, las opiniones que llegan más allá del grupo que te lo ha solicitado son lo mismo.

Esto supone desnudarse, lanzarse al vacío, estar expuesto. Lo que no había previsto, porque no es previsible, es la respuesta. He comenzado a recibir palabras de ánimo, de envidia (sana, que parece que hay una envidia sana) y la verdad es que me he emocionado. No había pensado en ello, pero a nivel personal ha merecido la pena. Y no he hecho más que empezar.

Tus experiencias al final las cuentas a tus amigos y familiares. Esto es una exposición pública que ahorra muchas comunicaciones y como dice Ángel Lahoz, un excelente viajero alcañizano, cuando vuelves de un viaje ya está todo dicho y todo el mundo tiene conocimiento de tus andanzas.

 

Además parece que uno tiene su filosofía y la quiere divulgar.

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Mi hija Violeta, con su padre al fondo

La Vuelta

Hace más de treinta años unos amigos, entonces estudiantes con pocos medios, pensaron en pasar unas vacaciones sobre bicicletas recorriendo una parte de la geografía española. A ese grupo inicial, con el paso de los años se fueron añadiendo medios materiales de todo tipo y también humanos. La tienda de campaña fue sustituida por la casa rural, aunque Germán siempre va con la suya y la planta en la habitación. Yo me incorporé en 1996 y desde entonces, salvo el año pasado no he faltado nunca a la cita.

La semana que está a caballo entre el mes de junio y julio nos citamos en un lugar de España y en la mayoría de los casos, sin habernos visto antes, reiniciamos las conversaciones que dejamos inacabadas el año anterior con el argot propio de “La Vuelta”, que así con mayúsculas es como se denomina la cita. El rundidero es el jamón que inicia la ruta con nosotros, pero que nunca la acaba; el magma un lugar presente en todos los equipajes que va engullendo todo tipo de ropas, botellines y artilugios (prefiere calzoncillos y calcetines). Con los primeros contactos se devuelven los calcetines que aparecieron el año anterior en la bolsa de otro. Nos miramos las caras, nos reconocemos y siempre estamos igual a pesar de que hay quien dice que van pasando los años.

En la cita de este año había pocas ganas de pedalear, tan pocas que yo no tuve oportunidad ni de subirme a la bicicleta. Dentro de mi programación de entrenamiento maratoniano había previsto reposo activo, que es lo que los entendidos denominan a seguir entrenando pero sin correr.  Llegué tarde a la cita y durante dos días estuvimos paseando la bicicleta del Cholla, uno de los componentes que sólo viene cuando La Vuelta pasa por tierras galas o burgalesas,  por tierras navarras y del sur de Francia. Ni una pedalada. El tiempo que pasamos juntos tampoco fue suficiente para dar buena cuenta del rundidero, ni para hablar todo lo pendiente, ni para escanciar toda la sidra, ni para otras muchas cosas de las que disfrutamos. Yo disfruto. Pero al igual que en una tarde floja de toros ves un par de naturales y te dices, ha merecido la pena, mereció la pena algunas pláticas robadas al conjunto, otras en la privacidad de las habitaciones, los apuntes de conversaciones literarias que siempre van coleando y luego hay que completar con envíos postales.

Yo que soy una persona con pocos recuerdos, durante unos días me sumerjo en esta tribu dominada por menonitas para disfrutar con ellos.

Cuando llegué a casa me puse las zapatillas y taché de mi preparación lo del reposo activo. Sólo fue reposo.

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El espectáculo

La noche del cuatro al cinco de julio dormí en Barcelona. Las zapatillas y el pantalón corto me acompañan a todas partes.  A las seis y media de la mañana, más o menos, me disfracé de atleta y corrí junto a la playa. ¡Qué contraste! Noctámbulos que se retiraban, yoguis que saludaban al sol, culos sin bragas, ojeras que se confundían con las mejillas, jóvenes desnudos que saludaban al agua, viejos verdes que miraban, ojos que no veían, orines de cerveza, botellas apuradas, rosas marchitas que se arrastraban, gaviotas que ocupaban su plaza, puñetazos al viento en peleas sin argumentos, policías haciendo el boca a boca, bocas que no se despegaban con el sol. Sol, mucho sol que se reflejaba en el mar. Las primeras familias que tendían su toalla junto a habitaciones improvisadas donde dormían en cuadrillas. Olores, todos los olores mezclados. Algunos críos presuntamente sin casa, casas de ensueño que se contaban los amantes de una noche que no encontraban la forma de acabarla. Toda la fauna del sexo. También estaban los que no habían conseguido sus propósitos y ya pensaban en la próxima noche como el inicio de sus soluciones.

Allí, entre toda esa gente, entre perros atados y desatados, compañeros y vagabundos, entre otros deportistas que habían elegido el mismo lugar y la misma hora que yo, allí estaba corriendo, viendo la película de las primeras horas del día a ciento cincuenta zancadas por minuto.

Creí, quise creer, que el espectáculo se había montado para mí. Luego supe que yo mismo formaba parte del divertimento.

No hay foto. Sólo tengo imágenes.

Tragamillas

Llevo casi toda la vida, tengo 53 años y de los primeros no recuerdo nada, escuchando que tal o cual tema es cuestión de educación, cosas triviales como no tirar papeles en el suelo, no hacer ruido con la moto,… y a partir de ahí todo lo que uno quiera imaginar. O no es cuestión de educación o no ha funcionado.

Frente a la protesta siempre ha habido padres que han educado inculcando valores a sus hijos por medio de la práctica, no por teorías. Una práctica para mí siempre enriquecedora ha sido la del atletismo. Es un deporte al que debo una gran parte de mi filosofía ante la vida, que junto al hábito de la alimentación (no hay que dejarse nunca comida en el plato) y al diálogo creo que conforman los tres elementos básicos para una buena educación, la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos.

En el atletismo siempre luchas por ti y contra ti. Esa es su gran belleza. El día que quedas a entrenar, quedas contigo, eres prescindible y si no quieres no vas. Ningún equipo te necesita. El día que mejoras tu marca es el que vences aunque quedes el último. Quedar el primero sin superarte no es ninguna victoria. Podría seguir con la moralina.

Salgo a entrenar solo. Alguna vez me he encontrado con algún destalentado como yo, como el cinco de febrero pasado a las once de la noche, fría noche, y algún trecho he recorrido con algún ocasional corredor. Salgo de noche o de madrugada y encima soy un lobo estepario. Aun con todo, sin necesitarlo me he apuntado a un club, “Tragamillas”, porque son padres que educan a sus hijos en la superación, que algunos con michelines salen con sus hijos para demostrarles que están con ellos, que otros, más atléticos, animan a correr a sus mujeres menos deportistas, que otras muy sacrificadas y deportistas sirven de ejemplo a sus maridos para que las sigan si pueden en sus carreras por la carretera. Luego también están los atletas, la buena gente que practica atletismo porque sí. Como toda esta gente, a algunos los conozco, me merecen todo mi respeto, y sin coincidir conmigo compartimos  una filosofía común (seguramente ignorada), decidí hacerme del club.

En la carrera de Omsk ignorando el amor por los colores de mi equipo, ignorando el amor por mi patria chica, pero recordando la filosofía del educador que trabaja y entrena solo o con su compañera o compañero y con sus hijos por ser mejores y superarse, llevaré el equipaje del “Tragamillas”, que encima, así son de generosos, me regalaron con mi inscripción.

No he conocido atleta malo.

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Prueba de 10 kilómetros organizada por el club Tragamillas.

Raúl Puche

Una vez decidido que iba a correr en Omsk, en Siberia, me puse a buscar datos sobre la ciudad y sobre el maratón. Tuve conocimiento de que había participado únicamente un español en la edición de 2008; Raúl Puche. He oído decir que para llegar hasta una persona sólo hacen falta como máximo 6 contactos intermedios, así que pensé en cómo actuar y con uno solo logré llegar hasta él. En principio me iba a meter en su intimidad y siempre se golpea suavemente con los nudillos, no vaya a ser que moleste. Fue dar unos toques tímidos y su puerta me la abrió de par en par. Me contó su preparación, su carrera, su viaje por tierras rusas y con taxistas descerebrados, su novia rusa, su táctica para salir en la foto con una bandera española que no llevaba encima. En definitiva, me fue escribiendo para describirme su aventura en una lucha de preparación, rematada en un maratón, para perder peso. Me envió correos que me hicieron llorar, literal, de emoción. Con su experiencia personal, con las aventuras y desventuras, con la huerta canaria que se comió mientras corría en Omsk, me animó, me ahorró tiempo, cavilaciones y contactos. Aunque mi predisposición ha sido colaborar con todo aquel que quiera iniciar una aventura como la mía, la actitud de Raúl me reafirmó en mi intención de dejar mi puerta abierta para ayudar a quien me requiera.

Con sus cuatro horas largas de carrera fue el primer español clasificado en 2008. Durante unos días tuve la esperanza de copar también ese primer puesto para gloria del país. Luego supe que participaban este año dos españoles más, uno de ellos con una marca próxima a las tres horas. Así que sólo aspiro a pódium.

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Raúl, primer español clasificado en Omsk en la edición de 2008

Los dioses me dirigen

Es de muchas personas conocida la historia del origen de la carrera de Maratón. Pero la describo brevemente, para que sirva para confirmar otro de los lazos curiosos, ajenos a uno que se tejen en las relaciones humanas.

La batalla de Maratón fue algo así como la guerra de la Independencia española contra los franceses pero con un valor añadido de suma importancia, mientras en España se gritaba “viva las caenas” en alusión a la mano dura de Fernando VII, los griegos luchaban por la libertad y la democracia. Los griegos se enfrentaron a los persas en Maratón, allí estaban todos los hombres. Las mujeres y los niños se habían quedado en Atenas con la decisión de que si sus padres y maridos no vencían a los persas, ellas matarían a sus hijos y luego se quitarían la vida para no caer en manos de los sátrapas. Próximo a vencer el plazo dado, los atenienses ganaron y Filípides recorrió la distancia que separa Maratón de Atenas para decirles a las mujeres «¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!», se derrumbó por el esfuerzo y murió agotado.

En el año 1896, cuando se celebraron los primeros juegos olímpicos modernos, se quiso hacer una prueba que conmemorase la hazaña. Al principio se pensó que era una barbaridad y que no habría ser humano que aguantara una competición tan larga. Finalmente se llevó a cabo. Como es de suponer no había nadie que la hubiera preparado, que tuviera a ningún Martín Fiz que le hubiera dicho cómo afrontarla, sin series, ni zapatillas adidas. Los griegos consideraban una necesidad encontrar a un hombre que los representara y la responsabilidad cayó sobre un aguador que no tenía experiencia en carreras.

El día de la carrera los griegos no habían conseguido ninguna victoria en atletismo. Faltando siete kilómetros para la meta un mensajero hizo saber al estadio que el griego iba el primero en la prueba. El público enloqueció de alegría. Finalmente el griego fue el vencedor de la carrera y a partir de ese momento considerado como un héroe nacional. El estadio olímpico ateniense lleva su nombre. Su nombre es Espiridión Luis. Y aquí viene otro de esos canales de comunicación extraños que nos unen a los humanos. El único Espiridión que conozco en España es mi padre.

Son coincidencias, nada más, pero la leyenda particular, igual que la leyenda griega quiere agarrarse a estas historias para hacer más grande su hazaña y entender así que forma parte del destino programado por los dioses

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El Espiridión español el día que cumplió 80 años. El pasado 7 de julio cumplió 82.

Comunicaciones internas

En cierta ocasión un conocido me dijo que todas las relaciones humanas estaban conectadas entre sí. Que había una especie de túneles secretos que las unían. Me he dado cuenta que es cierto. No es nada extraño ni esotérico, es bastante común pero no lo apreciamos. Cuando uno tiene el brazo roto se da cuenta que hay muchísima gente en su misma situación. Cuando uno va con un coche de niños comprueba que son cientos las personas que se les ha ocurrido circular de la misma forma. Ahí nacen esos canales de comunicación.

Cuando decidí correr el maratón enseguida encontré, sin buscarla, a gente que corría, se preparaba. El mundo que había creído particular y personal comenzó a estar masificado. En Malta coincidí en la vivienda donde me hospedaba con Susanne, una buena chica alemana que también corría maratones. Sus 3 horas 27 minutos se me quedaron grabadas.  Me dio un consejo, que otra gente me ha repetido, pero ella fue la primera y lo he valorado mucho y lo tengo siempre presente. Has de conocer el cuerpo y has de saber dejar que se recupere de los esfuerzos. Parecerá elemental para mucha gente, pero yo era de los que pensaba que había que machacar el cuerpo para hacerlo duro.

Con Susanne salí a correr en Malta, hice unos ocho kilómetros a buen ritmo y me dijo, sinceramente, no era un cumplido, que veía en mi la capacidad de esfuerzo suficiente para enfrentarme a un maratón.

En Malta comencé mi preparación y me di cuenta que era cuestión de tiempo el ir alargando las distancias para llegar a los 42 kilómetros 195 metros. Por la acera paralela a la costa que une La Valetta con San Julián me fui encontrando a otra gente que entrenaba con la que sin conocernos nos íbamos saludando por tener en común la misma afición. Eso es otro de los elementos comunes de comunicación. Recuerdo que corriendo con Susanne, uno de los corredores no nos devolvió el saludo y Susanne me dijo, ese no es colega. Luego me he encontrado a muchos que no son colegas, que no devuelven el saludo, pese a ello, siempre encontrará quien corra en mi a un colega, pues siempre levanto la mano para hacerme cómplice con quien corre.

Otro de los vínculos que nos unen surgió en el mism o Malta cuando de una forma retorcida conocí a una persona de Omsk. Es raro encontrar en Malta a una persona de una ciudad siberiana, pero lo más sorprendente, lo que más me sorprendió a mí, es que supiera que era de Omsk. Puedo cruzarme todos los días con gente de otros lugares, pero si no lo sé, no surge esa relación. En este caso lo sorprendente es que lo supe. Me dio su dirección de correo electrónico, aunque no le he escrito. Es simplemente una curiosidad de esos vínculos de los que hablaba.   

 

 

En la foto está Susanne en Malta, dispuesta a lanzar una paloma mensajera.

 

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Objetivo: Maratón

Puede costarme tomar una decisión. Realmente, en muchas ocasiones me cuesta. Pero una vez la he tomado generalmente no hay vuelta atrás, por algo me he tomado mi tiempo.

Buscando qué hacer para las próximas vacaciones, estoy hablando de septiembre del año pasado, entre las opciones, como un rayo (por lo fugaz) se me ocurrió que podía correr un maratón.  No había ningún precedente, ni ningún motivo que justificara ese pensamiento. Me hizo gracia y estando en Vinaroz me fue ilusionando la idea. No la razoné, simplemente jugué con el reto, con la ilusión. Valoré el sacrificio y salí a correr junto a la playa con la determinación de decidir si ese sería mi reto o no.  Como quien consigue una meta, más que quien inicia una carrera, cuando estaba corriendo cerré el puño derecho lancé un crochet a la cara de los obstáculos y me dije que sí, que iba a correr las próximas vacaciones un maratón.  Cinco minutos después me lesioné. Demasiado tarde, la decisión estaba tomada. Andando volví a casa jodido pero contento. Como no había hecho estiramientos ni cosa parecida, como había estado corriendo más de lo que estaba preparado los gemelos dijeron que no querían seguir el ritmo que les marcaba. Estuve cerca de un mes sin poder correr. En octubre, ya con los gemelos dispuestos a admitir mi tozudez y que podía esperar admitieron que me seguirían en mi preparación para la maratón.  El día que decidí comenzar los entrenamientos debía ir a buscar un par de gallinas, tengo un corral con patos, gallinas, gansos y ocas. De camino a por las gallinas, con una pequeña moto por un camino en el que estaban trabajando, había una piedra que no vi (iba despacio) y mi moto fue a parar contra ella. Al hospital y un buen esguince en el tobillo. Otro mes sin poder entrenar. Y ya iban dos meses con sólo cinco minutos de preparación desde que decidí que iba a correr un maratón.

En Noviembre me fui a realizar un curso a Malta. Ya había decidido dónde correría el maratón. Iba a ser en Omsk, en Siberia el uno de agosto. Primero se piensa en Siberia y se ve un témpano de hielo, luego en agosto y se siente el escalofrío de un mar de sudor. Vamos la combinación perfecta, está previsto que haya sobre 18 o 20 grados.  En Malta, todavía con dolor en el tobillo derecho comencé a entrenar.

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A modo de introducción

  Soy un aprendiz de aventurero a pesar de que por la edad ya me correspondería peinar canas, pero los rubios solemos tener la ventaja de que pasamos sin solución de continuidad del cabello claro, al ralo y luego a su ausencia.

Tengo esa edad en la que miras hacia atrás y, a pesar del pertinaz olvido, te vas dando cuenta de que has de elegir entre vivir del recuerdo o generar nuevas vivencias para cuando el futuro avance con paso lento y espeso, más como una cortina que tienes que ir corriendo para ver el nuevo día que como una esperanza, tengas algo que contar y al cabo seas, al menos, un abuelete dicharachero y entretenido.

 

También cabe la posibilidad de que después de lo vivido, de lo visto, del sufrimiento propio y ajeno, de las contradicciones de los éxitos y los fracasos, de las reflexiones y los olvidos, de la incapacidad para seguir adelante, de ser consciente de que la vida se acaba y soñar es una quimera, cuando sea abuelete esté en silencio, enfurruñado, arisco, ausente y callado.

 

Mientras llega, si llega, quiero beberme la vida a sorbos, mi vida, ya que del vaso de agua que está reservado para mí, sólo lo podré beber yo o quedará para siempre medio lleno o vacío.

 

Durante muchos años las vacaciones eran un recorrido a lugares que alguien te había recomendado o habías leído. Siguiendo un libro o un croquis ibas visitando aquellos lugares que te decían que eran los de interés. Con la cámara de fotos iba guardando los monumentos, como si ese fuera el objetivo, y para dejar constancia de que yo había estado allí. Allí ¿para qué?

 

He visto piedras ordenadas de mil formas dando volumen a miles de edificios. He visto hormigón y barro con el que han hecho el fondo del decorado donde posaba para las fotos. En algún momento he disfrutado con ello, y no renuncio a ello. Pero a estas alturas estoy en ciudades por primera vez que ya he visto antes. Se han ordenado sus calles de otras formas, sus volúmenes con otras pretensiones, sus colores en otro orden, pero se están repitiendo.

 

Los cuadros y esculturas de los museos siguen inmóviles y los confundo con las láminas que he visto en algunos libros ¿Esto lo he visto?

 

La cultura oficial nos ha dicho qué teníamos que hacer en cada sitio, qué debíamos admirar, qué no debíamos perdernos,... y claro, podíamos jugar a ser contestatarios, a decir que no me gusta tanto como dicen que debería gustarme, pero vamos incrementando las cifras de los que dan la razón a los que escriben el texto que ha conducido nuestros pasos.

 

No es un acto de rebeldía. Ya son muchos años haciendo lo mismo. Así que me voy a Siberia con un reto; correr una maratón. En ello estoy.

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La vida a sorbos

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